Cuando el ego es más grande que la causa… Por Miguel Abreu

…que dicen ser la prioridad y querer cuidar. Quizás nunca la democracia haya estado tan viva como lo estuvo este 10 de marzo de 2024, día de elecciones legislativas. Con una diferencia mínima de votos, comparada con el universo, casi se podría decir que estamos ante un «empate técnico» entre el AD y el PS.

Los ciudadanos portugueses expresaron lo que llevan en el alma. Si los egos no nublan la visión de los políticos, especialmente de los dos principales partidos, podrán tener una lección muy importante para sus vidas futuras. Desde el principio, el cansancio de políticos sin carisma, de una política débil, demagógica, falta de debate político con altura, y con falta de conocimiento y visión real de la vida de la población de un país pequeño en superficie, pero con un enorme potencial.

Tal vez los votantes estén tratando de llamar la atención, al no pedir expresamente a un partido/coalición que gobierne. Atención a la falta de ética y verdad política, a un cambio de paradigma en lo que respecta al acceso a cargos públicos y políticos (personas condenadas nunca en el resto de sus vidas deberían poder presentarse y/o desempeñar cualquier tipo de funciones públicas/políticas) – es obligatorio ser ejemplo por la exigencia, acabar con subsidios innecesarios a los gobernantes (crear residencias para los diputados con rentas controladas y darles un pase para usar el transporte público), diputados en régimen de exclusividad, entre otras medidas. En lo que respecta a la población, acabar con las desigualdades de derechos entre profesionales de la misma área o con funciones similares, profesores, policías, etc. Invertir en educación de calidad (acabar con los rankings que promueven el facilismo y la degradación de la enseñanza), invertir en la seguridad interna, invertir en la seguridad nacional (en medios y en personas), desarrollar un sistema de salud en el que cada ciudadano pueda optar por el servicio público o privado, mirar de forma holística el problema de la vivienda (adoptar medidas para combatir la despoblación y la consecutiva desertificación del interior), implementar acciones y medidas para promover el emprendimiento, tener políticas serias en lo que respecta a la inmigración (el cuidado de las personas es al principio, no cuando el mal ya está hecho)… Si los políticos siguen «jugando» con los ciudadanos, corren el grave riesgo de «escuchar un grito». La tarjeta azul ha sido dada, aprovechen ambos para dejar los egos de lado y hacer lo que debe ser hecho por los portugueses y por Portugal, por quienes tanto dicen estar al servicio. No es perder sus identidades, pero cuatro años es un buen tiempo para una profunda reflexión interna. El bien común, debe ser la razón de ser político, condición de cada ciudadano.

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