Elena Candia continúa con su ritmo alto de actividad diaria en la ciudad de Lugo, con reuniones de trabajo, presencia continua en la calle, en las parroquias y en diferentes actos, entre ellos, por citar uno lúdico, ser la pregonera de las fiestas de A Piringalla, a la vez que lidera las grandes iniciativas que se están llevando adelante en la ciudad.
Ahora capitanea las gestiones del Plan Paradai, un enroque histórico de la ciudad o fue la gran acreedora de la reactivación del barrio de A Residencia, una zona que marcará un antes y un después en el desarrollo de la ciudad.
El pulmón educativo en el centro, en la zona de confluencia de Ramón Ferreiro, con una importante inversión de la Xunta de Galicia en varios centros educativos de la zona o los deberes puestos a cada uno de los nuevos Conselleiros, hacen que Elena Candia lleve el peso del día a día de la ciudad y provincia, mucho más, con el reforzado peso de Lugo en la Xunta, ya que por primera vez, cuenta con dos Conselleiros, en dos ejes estratégicos, Mar y Medio Rural, ambas personas de su plena confianza. Además, en el segundo escalafón, cuentan con la presencia de varias espadas como Heriberto García en Vivenda o Sandra Vázquez en la Dirección Xeral de Asuntos Parlamentarios, entre otros. Se espera, con expectación, los nombramientos en la provincia de Lugo, que secunden a Javier Arias Fouz, en las recién creadas Direcciones Territoriales, donde será un buen momento para ver el efecto Candia, con perfiles de trabajo e intensidad, rompiendo con eslabones acomodados del pasado.
La fiscalización diaria de los asuntos municipales pone contra las cuerdas al Concello de Lugo, con temas como la Protectora, que los actuales mandatarios del gobierno no son capaces de sacar adelante, los retrasos y descontrol en el pago de facturas o las sentencias judiciales adversas, como la vuelta al lugar de origen de la injustamente cesada Jefa del Servicio de Personal. El Auditorio, que pasó más de 8 días con las luces encendidas las 24 horas, es otro de los asuntos oscuros del Ayuntamiento, que no son capaces de sacar adelante tras 4 años.
En el otro extremo, se encuentra Paula Alvarellos, ha heredado de Lara Méndez la «postura» de ponerse de perfil, hasta el momento sin presencia prácticamente en la calle o entrando y saliendo de actos a toda velocidad y sin una hoja de ruta definida para el progreso de Lugo, mientras que el equipo de gobierno se rompe y se ve a un Miguel Fernández, mucho más alegre en sus comidas con amigos en parroquias del rural y hablando a tumba abierta, con críticas incluidas sin ningún problema. Pablo Permuy se diluye por el camino y los otros, no están ni se les esperan, con alguna mención técnica puntual burocrática a Mauricio Reppeto de la cual hay que estar expectantes.
Causó estupor en la ciudad, el aplauso de Tomé, a que Lugo quedara fuera del AVE, algo donde todos los partidos debieran saltar a nivel local y provincial con contundencia. Es evidente, que el único interés del alcalde de Monforte de Lemos y presidente de la Diputación de Lugo, es aguantar en las poltronas y no mucho más, debería de aprender de Valentín Formoso, el presidente de la Diputación de A Coruña, una persona empática y que sus prioridades son el bienestar de quienes representa. Tomé salió debilitado del Congreso Autonómico, un congreso a la búlgara que traspasó el brocal del pozo en el cual cayó el PSdeG en las últimas elecciones al Parlamento Gallego, que aupó a José Ramón Gómez Besteiro al obispado socialista, algo inaudito en la democracia, el que pierde unas elecciones dimite y punto. El Sr, Besteiro, pese a quien pese, laven lo que laven, la mochila del Garañón, es una pesada carga que le puede seguir pasando factura al PSdeG.
El próximo examen de Elena Candia serán las elecciones al Parlamento Europeo, el PP sigue su progresión ascendente, el BNG echará el resto en su coalición con Bildu y ERC y si nadie lo remedia, al PSdeG pueden ponerle en la lápida de su tumba política: «Jose Ramón Gómez Besteiro, el último enterrador del PSdeG».