Abogado
Al ritmo que vamos, a nadie le sorprenderá, en unos años, encontrarse con belenes en plena canícula, ni ver sustituidas las sombrillas por abetos con bolas y guirnaldas. Todo se acelera, todo se anticipa, falta paciencia y ritmo acompasado: el consumismo mercantilista marca el compás. Cada vez aparecen antes en escaparates y estanterías productos y adornos antes reservados para las fechas navideñas y sus proximidades. Proximidades próximas, digo, no anticipaciones extremas. Romper las estaciones, descoloca. No por mucho madrugar, amanece más temprano.
Aun con deslocalizaciones estacionales, quien más y quien menos imaginaba en España para este 2021 un diciembre muy cercano a la normal normalidad. Las masivas vacunaciones jaleaban ese optimismo. Por cierto, curioso el caso (por ser leve en la calificación) de quienes últimamente se vacunan, no para protegerse ellos y a los suyos, sino para obtener el pasaporte COVID y poder entrar en los establecimientos hosteleros. Las cañas y los pinchos, ante todo. ¡Toma ya, conciencia y responsabilidad!
En fin, en ese marco esperanzador y buen rollista, resulta ahora difícil de entender que, tras exitosas campañas de vacunación, se siga alentando el tremendismo, poniendo más el foco en el número de los contagios, que en la gravedad de los síntomas (ingresos hospitalarios, UCIs ocupadas…). Está bien aconsejar el no bajar la guardia, pero de ahí al alarmismo desmedido hay una línea que no debería ser cruzada.
Ante la avalancha (que llega a mis oídos) de cancelaciones de comidas/cenas de empresa o grupales (habituales en estas fechas), víctimas de la alarma social vibrante en los medios de comunicación, avivada con altavoces tremendistas (en ocasiones con dudosa o inexistente base científica), muchos hosteleros (y los proveedores de los mismos: carnicerías, pescaderías, fruterías, confiterías…) se preguntan, quejosos, de qué han valido los millones de vacunas, los pasaportes COVID, las pruebas PCR de acceso directo en las farmacias…, si siguen aventándose miedos e inseguridades. ¿Estamos en las mismas que en el año 2020? La diferencia en los pedales (freno, acelerador, embrague) está para algo.
Entre tanto vaivén y desconcierto, no dejemos de apoyar al pequeño comercio, al comercio de proximidad, a las tiendas y a los establecimientos de barrio. Sin ese apoyo, su cierre puede estar cercano y luego nos pesará. Metido en anticipaciones: ¡Felices Navidades y gracias por leerme!