Carne de guerrero feudal medieval o carne de vaca rubia gallega vieja? ¡Escoge! Por Carlos Brea

Escritor y Cronista gastronómico

Cuándo escribí la biografía del último noble gallego independiente -el Mariscal Pardo de Cela- me encontré con una serie de personajes feudales, varones, bravos, duros, implacables, salvajes y entre ellos, aparte de Pardo de Cela que fue el más chulo de todos al desafiar a la Corona de Castilla, me topé con Andrade.
Tengo varios amigos apellidados así, tal vez sean de su linaje.

Al grano. Llegué a esta localidad de estilo medieval (pero ya habitada primero por galaicos, romanos, suevos, visigodos… hasta los catarrinos que hoy pueblan Puentedeume) y aparqué al borde del agua, en el atraque de barcazas utilizadas desde tiempos remotos. Las piedras están lisas del uso y arrastres. Unos cuantos domingueros tomaban el vermut al mediodía sentados en una terraza al sol.
Frente a mí están los dos elementos notables: el puente y el torreón.
Lo demás construido, con excepción de unas pocas casas señoriales construidas con buen gusto estético, es una salvajada de cemento y grilleras de catarrinos locales y foráneos.
Camino sobre losas de piedra trilladas por el tráfico. Los edificios apiñados suben lo peor de la villa, sus cuestas. Esas cuestas linda arriba con los montes salvajes de la zona. Cerca están las Fragas del Eume, las más antiguas sin tocar de Europa, de momento. El otoño pasado fuimos a ellas a oír la berrea del ciervo.
Aparqué al extremo del maravilloso puente de piedra, situado en esta villa medieval de Puentedeume, o también conocida como Ponte Do Eume, antes de ser nombrada villa en el año 1270 por Alfonso X El Sabio.
Y caminando por una cuesta para ir a comer, me topé con el grandioso torreón, mandado contruír por Henrique de Trastámara, antes de pasarle el señorío a Fernando Pérez de Andrade. El torreón fue construido sobre uno ya existente, sobre el año 1295 ya había uno allí.
Durante las Revueltas Irmandiñas las posesiones de los Andrade se vieron mermadas; en un primer ataque la ciudad fortificada resistió, pero no aguantó la segunda, comandada por Alfonso de Lanzós.
Actualmente lo único que queda del pazo es el torreón.
Entre los años 1909 y 1935 los restos del pazo van derrumbándose o destruyéndose, para abrir la actual carretera y comunicarla con la estación de ferrocarril.
Los catarrinos del lugar fueron expoliando poco a poco piedras de Muros, cierres, paredes y más, para construir sus chapuzas. Nadie dijo nunca nada.
El enorme escudo que hoy en día luce el torreón, estaba situado en el pazo y fue incrustado en él.
El escudo luce las 18 banderas que Fernando de Andrade ganó a los franceses en la batalla de Seminara.
El interior de torreón estaba divido en tres pisos, la planta baja estaba destinada a la cárcel y defensa (donde encarceló Andrade a su rival feudal del norte, de Villarreal -hoy llamado Mondoñedo- el mariscal Pardo de Cela); el primer piso a cuarto de servidumbre, el segundo a cocina y en el último piso a un salón y un dormitorio de los amos.
Echo un vistazo al puente y lo admiro.

Tantos años resistiendo tanto cafre merecen cierta admiración mía.
La historia del primer puente sobre el río Eume es la historia de un puente muy antiguo llegando a esplendoroso medieval, quizá uno de los más largos de Europa y además con una larga vida: 1380-1864.
Por su importancia estratégica y económica es considerado como uno de los más importantes de España y también del viejo continente, comenzaría a funcionar en 1870, aunque la pasarela de madera aguantó hasta 1873 (4 años más de lo esperado).
La vida de este nuevo puente fue corta, pues el 26 de diciembre de 1874, un río Eume embravecido arrasa los tres primeros arcos, dejando una vez más el tráfico interrumpido.
En 1876 se aprueba la creación de un nuevo revestimiento provisional de madera sobre la zona dañada, el cual durará hasta 1881, año en el cual entra en funcionamiento la siguiente obra, comenzada un año antes, utilizando la piedra como material. En 1889 la obra estará terminada.
El puente actual es, básicamente, el mismo que se inauguró en 1889, pero con modificaciones externas. Hoy en día, el puente está compuesto por 15 arcos y sobre él transcurre la carretera nacional 651. Y por debajo va el río Eume con su estuario final al mar y arenal de la playa de Cabañas, rico río de reos, salmones y truchas, así como varios bivalvos, famoso por los salmones que vino a pescar a sus aguas Francisco Franco, envidia de pescadores.

La Casa de la Abuela es una tasca típica de pescadores que está en una de las plazuelas más bellas de Puentedeume, donde se halla ubicada la preciosa Casona del Convento, un edificio que resiste el paso de los siglos, mucho mejor edificio que todos los de hormigón que lo circundan.
La Casa de la Abuela está orientada al Sur, de modo que goza de una espléndida solana donde comer sus especialidades marineras y ganaderas de la zona, aunque ahora ¡pásmate, lector! lo que más sale son esas pizzas italianas que ellos fabrican y que mientras estuvimos comiendo facturaron 30 o 40 roscas que pasaron delante de nuestras narices, con una pintaza excelente, tanto para comerlas en esa plazuela como para llevárselas para casa.
Nosotros fuimos a lo nuestro, a las especialidades de la casa, que es mi costumbre para que yo haga estas crónicas gastronómicas que espero siempre que te gusten, estimado dilecto y abnegada docto lector buscando la esencia, no solo de un pueblo, de la tasca mejor del lugar, o si no, una de las más significadas como es este caso.

Está decorada al estilo marinero, o sea, lucen en sus anaqueles libros de pesca, barcos en maquetas preciosas, relojes antiguos, ‘chineros’ con porcelanas, muebles de madera maciza de carballo, castaño y vidueiro, mesas y sillas de madera estilo mesón, incluso sofás corridos y todos los aditamentos de una tasca de mar.
La carta es corta pero contundente. No dudamos pedir el pulpo ¡CON PATATAS FRITAS!, la primera vez en mi vida que lo como así, y el pedazote de exquisita carne de vaca vieja rubia gallega.
El pulpo estaba genial, tacos grandes, gruesos, calientes, en su punto de cocción, muy bueno, intenso sabor; y la carne estaba de vicio, poco hecha, como a mí me gusta, carne de Galicia, tal vez la mejor carne con sus diferentes razas de vacas del mundo, por el sabor que da al paladar al ser criadas sin piensos en los pastos verdes ubérrimo galaico inigualables en proteínas y vitaminas de la Naturaleza.
«La tarta de la abuela» es un vicio de chocolate bizcocho denso y crema, que añadí al café americano con aguardiente.
Lo que destacó es el gran sabor del pulpo y de la carne y la textura de la tarta. El aspecto de las viandas lo veis en las fotos.

Amigos lectores comimos, bebimos, turisteamos, observamos, disfrutamos… ALEA JACTA EST la frase del General romano Julio César al atravesar el Rubicón, que bien podía ser leyenda con el río Eume, al luchar contra el líder galaico de trenzas y bigotes que popularizaron los franchutes, galos, escribiendo:
«Et si Vercingétorix avait eu une fille ?
Alésia. -52. av. J.-C.
Après deux mois de farouche résistance, Eryn voit son père, Vercingétorix, être défait lors du siège d’Alésia et contraint de jeter les armes aux pieds du vainqueur : Jules César. La Gaule est romaine.»

Disfrutad, galaicos, catarrinos, romanos, porque es más tarde de lo que creéis. Hacedlo con salud, alegría y libertad, para vuestro bien y el de todos los que os rodean.
Os deseo lo mejor, siempre.

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