Debemos tener miedo de lo que resulta de la mediocridad. Por Miguel Abreu

por Miguel Abreu

Una civilización cada vez más vacía. Los valores dejan de existir, junto con la facilidad, la mentira, la corrupción, la falta de vergüenza, entre otras formas de ser inadecuadas, que, lamentablemente para la humanidad, se están volviendo comunes en una sociedad cada vez más frágil. El peligro de que volvamos a una nueva dictadura es muy real. La desilusión lleva al desinterés, y cuando abran los ojos habrá poco o nada que hacer.

Se vive una mentira a cambio de muy poco. Tarde o temprano todo quedará aquí y completamente desnudos (incluso sin cuerpo) seremos entregados al «Universo». Hay un miedo generalizado de vivir éticamente, de decir lo que está mal, de actuar en contra de lo que no debería suceder. ¿Qué libertad es ésta? La hipocresía está presente no sólo en las relaciones profesionales y sociales, sino también en la «célula madre» de la civilización humana, que es la familia.

Sólo una sociedad sin sentido puede aceptar vivir en esta locura y desorientación. Este es el ambiente adecuado para que una persona alienada, por absurda que sea, tenga el acuerdo de una mayoría por decir en voz alta lo que a veces sucede en el mundo de los pensamientos. ¡Ya pasó en la historia! Y el resultado fue horror. No hay que tener miedo de que te observen de otra manera porque eres ético, pero hay que tener miedo de lo que resulta la mediocridad… ¡Es visible para toda persona de buena voluntad!

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