“El problema no es tanto que haya retrasos en las aprobaciones de medicamentos como que no se financien y, por tanto, no lleguen a los pacientes”

por Redacción Nacional

María Victoria Mateos, presidenta de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), sitúa la financiación de los tratamientos oncohematológicos como uno de los principales desafíos que afronta hoy en día la hematología española

La Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) ha actualizado su informe “Avances en Cáncer Hematológico”, cuya primera edición se lanzó en enero de 2017. En esta tercera y última edición, “hemos vuelto a revisar e incorporar los últimos avances que se han producido en el abordaje de los distintos cánceres de la sangre, con el objetivo de consolidar una guía de referencia y consulta para periodistas y divulgadores que tienen que escribir, cada vez más, sobre estas enfermedades, y para los pacientes y población en general”, explica María Victoria Mateos, presidenta de la SEHH, en la introducción del documento. Los resúmenes de los quince cánceres hematológicos incluidos han sido elaborados por destacados expertos de la hematología española.
 
La financiación de los tratamientos oncohematológicos es uno de los principales desafíos que afronta hoy en día la SEHH, pero “el problema no es tanto que haya retrasos en las aprobaciones de determinados medicamentos como que algunos de esos fármacos no se financien finalmente y, por lo tanto, no lleguen a los pacientes”, denuncia la experta. “España es líder en ensayos clínicos porque, entre otras cosas, se reclutan muchos pacientes, que pueden acceder a la innovación gracias a ello, pero dicho acceso no suele generalizarse, mientras que sí contribuimos a que esos medicamentos estén disponibles en otros países del mundo”, añade. “Es inadmisible que haya pacientes en España que tengan que cambiar de domicilio para poder acceder a una determinada indicación o fármaco”.
 
Ambas preocupaciones están muy presentes en el día a día de la práctica clínica del hematólogo y “es uno de los motivos por los que elaboramos nuestros Informes de Posición de la SEHH (IPS), donde queda claro cuál es nuestro verdadero posicionamiento con respecto a un medicamento concreto, desde un punto de vista exclusivamente científico y a cargo de los expertos más reputados en cada ámbito o enfermedad”, explica la doctora Mateos. Nuestro objetivo con esta acción es “ayudar a todas las administraciones en su proceso de toma de decisiones, nada más”, añade. Los hematólogos “aportamos el valor añadido de ubicar una innovación concreta en el contexto de todo lo que ya hay disponible y, sobre todo, de lo que está por venir”. También “pedimos más colaboración entre gobiernos regionales y sociedades autonómicas de Hematología y Hemoterapia para reducir los incomprensibles tiempos de evaluación en este nivel”.
 
Las cifras del cáncer hematológico en España
La Red Española de Registros de Cáncer Hematológico (HematoREDECAN) estima que en 2024 se diagnosticarán 28.657 casos de cáncer de la sangre en España, lo que representa una tasa de 55,9 casos por 100.000 habitantes y año. De esta cifra total, las neoplasias linfoides suman 19.900 casos y las neoplasias mieloides se concentran en 8.611 casos.
 
Las neoplasias linfoides con mayor incidencia serán las de células B maduras, que representan el 80% del total, seguido del linfoma de Hodgkin (8%). Dentro de las neoplasias linfoides de células B maduras están el linfoma difuso de células B grandes (28%), el mieloma múltiple (19%), el linfoma folicular (18%) y la leucemia linfocítica crónica (15%), entre otros subtipos.
 
Por su parte, las neoplasias mieloides más frecuentes serán las neoplasias mieloproliferativas (36%), los síndromes mielodisplásicos (28%) y las leucemias mieloides agudas (23%).
 
La supervivencia neta a los cinco años es del 65% en las neoplasias linfoides y del 49% en las neoplasias mieloides. Según sexo, la supervivencia en mujeres, en general, siempre es más alta que la de los hombres (67,3% frente a un 63,2%). Además, los grupos de edad más jóvenes presentan supervivencias por encima del 80%, mientras que en los mayores de 69 años la supervivencia es menor al 50%.

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