El disfrute de sacar todo el partido a tu televisor

Una de las tecnologías aplicadas al ocio que más avances ha tenido en los últimos años han sido sin lugar a dudas los televisores con un salto de calidad de imagen y prestaciones que parecen no tener límites

Consideremos al ser humano en el aspecto puramente sensorial y que buena parte de las percepciones y la valoración que hacemos de las mismas tiene que ver con una primera impresión percibida precisamente por los sentidos. A lo largo de los años, las décadas y los siglos hemos querido que la ciencia sea capaz de elevarnos a momentos de experiencias incomparables, comprar la novedad del nunca antes visto, sentido u oído. Si echamos a un ojo a los recuerdos de nuestra infancia, de nuestra juventud, o incluso de unos pocos años atrás, es posible darnos cuenta de cómo lo que en su día nos pareció revolucionario ahora adquiere un toque ligeramente naif o no tan sofisticado como recordábamos. Es la genialidad intrínseca en la condición misma de nuestra especie, y que nos hace tanto inventores como disfrutadores a marchas forzadas.

Buena parte de la explicación a todo ello la encierra el mundo de los televisores, en buena medida también supeditado a la capacidad de hacer productos cada vez mejores y el ejemplo más firme de cómo somos capaces de provocar y disfrutar experiencias cada vez más cercanas a lo inimaginable. Poco o nada tiene que ver la capacidad de los aparatos de hoy en día con la de hace menos de un lustro, y ya imposible cualquier tipo de referencia a los de una década atrás. Pero no solamente en el virtuosismo tecnológico es en lo que hemos salido ganando, sino también en la democratización de la oferta, desde el punto de vista de los precios, ya que de la exclusividad se ha pasado, en buena medida, a lo accesible para todos los públicos. Tamaños de pantalla que otrora pensaríamos dedicados a su uso en hostelería se normalizan en un salón estándar, mientras que experiencias que no soñábamos ni alcanzar en el cine son ya casi cosa del día a día.

De hecho, algunos especialistas en cinematografía no dudan en señalar que los televisores más potentes de hoy en día hacen palidecer a algunas de las pantallas que se pueden encontrar en los teatros, eso sin caer en la competencia o en el abandono de un sector fundamental para la cultura. Sin embargo, el sueño de todo niño, el de tener su propia sala de cine sin salir del salón o el de vivir una experiencia inmersiva disfrutando del partido de fútbol de nuestro es cada vez más al alcance de todos. Hablemos de 4K, Super o Ultra HD o lo que queramos, nos perdemos en un mar siglas que nos llevan a un punto común: la capacidad de ser casi perfectos y a un buen precio casi todos los terminales.

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