Todos los discursos políticos nos recuerdan a un pasado donde una opinión pública manipulada acaba normalizando la corrupción. Por José Luis Calo

José Luis Calo es el coordinador de UCIN Galicia.

Resulta necesario un cambio, olvidar las miras a corto plazo y crear una alternativa a las viejas políticas.

El 26 de junio de 2012 “PP, PSOE y BNG coinciden en que hay que acabar con las duplicidades”. Estos grupos políticos veían imprescindible aligerar las Administraciones para hacerlas más eficientes. Hasta la fecha se han dedicado a montar un entramado donde se dan duplicidades o incluso triplicidades, llegan a ser tan complejas para el ciudadano del día a día, que terminan normalizándose. Nada mejor para ello que, la maquinaria de influencia política creada por estos partidos con los medios de comunicación, una red clientelar donde se ha tejido un entramado mediático. Un ejemplo son los trece años de gobierno de Núñez Feijóo, en este periodo se entregaron 44 millones de euros a un selecto grupo de empresas de la comunicación. La gestión: Nova Caixa Galicia, 6.000 millones de euros en ayudas, acabó en venta al hispano/venezolano, Juan Carlos Escotet , por 1.000 millones de euros.

El fracaso en la aventura naval mexicana, con las promesas frustradas de Pemex, donde el Sr. Feijóo nos ofrecía la creación de 2.500 empleos asociados, acabó con la detención del empresario mexicano. Por no hablar de la principal víctima de estas políticas del gobierno gallego, la sanidad. Una competencia exclusiva de nuestra comunidad. La nula gestión de la mayoría de nuestros gobernantes nos lleva a analizar el rendimiento de este sistema. Podríamos aplicar el concepto de Nietzsche sobre la verdad, «ya ni siquiera existe, es una ilusión o error útil, una falsedad que sirve a la supervivencia de la especie».

El lenguaje político está diseñado para que las mentiras que nos cuentan parezcan verdades. La búsqueda de datos y tras analizar estudios sobre esta problemática, diría que «una buena gestión de los recursos y una mayor autonomía, sería lo más adecuado». Pero para llegar a esto, tendríamos que solucionar un gran problema, a día de hoy los «Chiringuitos» de la Xunta de Galicia, gestionan cerca de 2000 millones de euros y más de 100 entidades instrumentales, que administran sin control. El propio Consello de Contas alertó en su momento el descontrol de estas entidades.

Con estos precedentes es muy difícil hacer política, un entramado institucional y unos medios de comunicación que dependen de subvenciones públicas. Por ello, el debate que deberíamos tener sería sí realmente la dinámica de funcionamiento de nuestro sistema nos permite ser eficaces a la hora de abordar y resolver los problemas. Respuesta: «Galicia (2022) destapa en 10 años más de 1.700 casos de corrupción».

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