Hace tiempo que los videojuegos han superado cualquier tipo de tabú o estigma a la hora de referirnos al público objetivo al que se dirigen. Se trata sin lugar a dudas de un elemento transversal e intergeneracional que, en el caso de los adultos supone muchas veces un modo de activación o un desafío que permite seguir ejercitando y mantener fresca su capacidad estratégica. Un entretenimiento, sí, pero también una herramienta más que efectiva para encontrar nuevas formas de superarnos, cuestionarnos o también encontrar soluciones y caminos.
Lo mismo puede aplicarse también a los más pequeños y la forma en la que encuentran métodos de activación que ayudan a completar su proceso formativo, que les sirve para encontrar formas más allá de las tradicionales para hacerse preguntas y formulas respuestas a través del ingenio. Un elemento fundamental es, además, la manera en la que se ha popularizado y hecho más accesible, valga la redundancia, el acceso a dichos juegos.
Son los juegos de estrategia el paradigma de esa rama positiva, atractiva e incluso desafiante para el más confiado de los talentos, para el que cree que su capacidad de sorpresa o de inventiva ha llegado a las máximas cotas. La constante reinvención del mercado, la aparición de nuevos productos y juegos es un reto constante hacia nuestra planificación estratégica y la forma en la que construimos respuestas a variantes originales hasta puntos insospechados. Es un desafío a las habilidades mentales de los jugadores, ya que necesitan de una cuidadosa planificación, toma de decisiones y un enfoque a largo plazo. La gestión de recursos y la adaptabilidad son dos características también importantes.
Un ejemplo fascinante es The Mergest Kingdom, una combinación y construcción que sumerge en un mundo mágico de aventuras y desafíos al jugador. Al comienzo, los jugadores se encuentran en un reino vacío y deben combinar diferentes elementos para reconstruir yy expandir su territorio lo máximo posible. Descubrir áreas ocultas y completar misiones se encuentran detrás de los retos para nuestra planificación estratégica.
Un clásico que nunca falla son los juegos de acción, a los que todos hemos tenido nuestros ‘piques’ y en los que aparecen icónicos personajes e historias conocidas de mangas y películas de referencia. Es el caso de Dragon Ball o Naruto, dos de los animes más reproducidos de la historia y en los que ya tenemos de antemano un manejo de los personajes de toda una vida.