Francisco Álvarez-Cascos debe devolver la Medalla de Oro de Galicia, uno de los culpables del desastre del Prestige. Por Julio Asorey

El ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos en sede parlamentaria el 10-12-2002 faltaba a la verdad en su relato tratando de hacer creer a los demás diputados, que el organismo rector se había activado y constituido el 13/11/2002 a las 16:30 horas en la Delegación del Gobierno en Galicia, previsto en la orden comunicada  de 23 de febrero del 2001 y que fue activado en 57 minutos después de la solicitud del capitán de la evacuación de la tripulación demostrando celeridad y rapidez. Ni es forma de activar el Organismo Rector, sorprendentemente el ministro de Fomento, Álvarez Cascos, nombró «Director» del OR a Arsenio Fernández de Mesa, delegado del Gobierno en Galicia, cuyos conocimiento del mundo de la mar, era haber vendido pinturas para barcos. El máximo responsable del OR debería de ser el Director General de la Marina Mercante, que llegó a La Coruña por órdenes del ministro Alvarez-Cascos el 14/11/2002 de madrugada. Se supone que, el DGMM tenía altas capacidades para resolver la situación y no una persona que solo obedecía con diligencia las órdenes recibidas desde Madrid.

El capitán Mangouras, asustado ante lo imprevisto de la parada del buque en lugar de implementar el SOPEP, Plan de Contingencias por Contaminación Marítima propio del buque, emitiendo un mensaje SECURITY para comprobar el alcance de los daños existentes a bordo e informar de ello a Finisterre Tráfico, emitió equivocadamente al pulsar el botón DISTRESS de «Peligro no definido», señal de socorro que  hizo que la decisión fuese tomada desde Finisterre Tráfico que activó el servicio de los helicópteros «Helimer Galicia» y «Pesca Dos», movilizó al remolcador Ría de Vigo y comunicó a Madrid al Centro Nacional de Salvamento, la acción tomada. No se ajustó a la verdad en ningún momento Álvarez-Cascos en su relato, ni clarificaba quienes eran los componentes y equipos que debían de haber actuado inicialmente para ayudar al capitán Mangouras a reconducir la situación generada por la parada del buque. No existió ayuda alguna al capitán del Prestige  ni nadie del equipo de inspección de la Capitanía Marítima de La Coruña se personó a bordo para ayudar al Capitán, a revertir la situación, con la agravante de que la indefensión del capitán al quedar con el Jefe de Máquinas y Primer Oficial a bordo solo le podría permitir fondear en caso de que el buque se acercase peligrosamente a la costa, lo demás debería de ser resuelto por el Órgano Rector, que nunca ha actuado y desde el «CECOP»(Centro de Coordinación de Operaciones), de la Delegación del Gobierno en Galicia tampoco se organizó el «equipo de campo» que marca el Plan Nacional de Contingencias por contaminación marítima (para inspeccionar al buque accidentado), salvo para mantenerse en su decisión del alejamiento del buque asumiendo sus consecuencias.

´Francisco Álvarez-Cascos, en sede parlamentaria, faltó a la verdad a los diputados del Grupo Mixto, Izquierda Unida y PSOE

El modo en que el ministro Alvarez-Cascos, hizo su relato en su comparecencia a petición propia en nombre del Gobierno atendiendo a las solicitudes de los grupos Mixto, IU y Socialista para explicar las medidas adoptadas por el Ministerio de Transportes y Fomento, para hacer frente a la catástrofe acontecida tras el hundimiento del Prestige, daba pie para pedir su destitución fulminante. Cuando afirmaba que el cambio de rumbo hacia el Sur era una decisión tomada por los expertos en salvamento de Smit Salvaje, debería de decir que lo habían hecho para que el Prestige no se despedazase en pocas horas, como había pasado en las 8 horas precedentes en que inició el alejamiento el 14/11/2002 con rumbo 330, con una perfecta estanqueidad en sus tanques de carga y a las 8 horas de iniciar el alejamiento sin comprobar en el ordenador del buque las fatigas de su acero, habían destrozado completamente el tanque lateral 3 de estribor que transitaba con agua de lastre y roto el Central 3 con el que comenzaba la «marea negra» y el «chapapote»en el mar.

En su relato acerca de la negativa del capitán a la toma del remolque por el remolcador Ria de Vigo, el ministro Álvarez-Cascos seguía tratando de culpar al capitán del Prestige del retraso en la toma del remolque, lo cual es irrelevante (de haber sido posible tomarlo comenzaba la destrucción progresiva del casco) y lo del «doble contrato» del remolcador Ría de Vigo con Sasemar y otro privado con el armador del Prestige con los expertos de Smit Salvage, que enunciaba haberse judicializado en La Coruña, tampoco había tomado medida alguna contra la Empresa REMASA (propietaria del remolcador Ría de Vigo) SASEMAR era conocedora del mismo contrato, dado que, por radio los contactos del remolcador Ría de Vigo con el capitán del Prestige eran oídos en la Torre de Control de Finisterre y ese tipo de contratos, aunque sea por radio,  son aceptados por el Lloyds en sus normas Lloys Open Form con la cláusula «Scopic» añadida para que el remolcador Ría de Vigo cobrase siempre aunque se hundiese el Prestige.

Álvarez-Cascos: «Alejar el barco hasta el quinto pino…»

Dijo no saber que tipo de castigo se aplicó a Remasa (Remolques Marítimos, S.A. propietaria del remolcador Ría de Vigo), pero aparenta que ninguno y además, era notorio que estaban de acuerdo al ampliarle al  remolcador Ría de Vigo con SASEMAR su contrato, firmado por Álvarez-Cascos al día siguiente de su comparecencia en sede parlamentaria, por un año más en aquellas fechas posteriores al hundimiento del buque. Es fácil que aquellas frases conocidas del Ministro de «alejarlo hasta el quinto pino» ,» los demás de Smit Salvaje  buscan el interés particular y nosotros el bien común»,etc… ,culpando a los expertos en salvamento holandeses de Smit Salvaje, del desastre. Deberían de haber servido a los componentes de los demás partidos políticos para verificar con exactitud los hechos mediante el Código de Administración de la Seguridad del buque, los informes propios del ABS del ordenador del buque  o los datos del Auditor del Boreau Veritas, que emitió el Certificado «Document of Compliance» del Prestige (Las sociedades de Clasificación sin ánimo de lucro son muy fiables y de muy fácil acceso para los parlamentarios españoles si tratasen de buscar la verdad). Las decisiones tomadas desde el «CECOPS» de ningunear a Smit Salvaje y a sus expertos en salvamento de buques sin atender sus peticiones, culpar al ABS de emitir certificaciones de la bandera de Bahamas sin estar el buque en buen estado (como pretendían los gestores españoles), seguir arrastrando al Prestige (cuando desembarcaron los técnicos holandeses y todos los componentes del equipo de salvamento del buque ante lo inútil de su presencia a bordo, dado que no atendían ni discutían sus planes desde el «CECOPS»), y finalmente desde el 16/11/2002 al amanecer, sin nadie a bordo del buque  seguir arrastrándolo el remolcador sin contemplación alguna hasta lograr su destrucción total y hundimiento el 19/11/2002, son razones sobradas para pedir al menos la destitución del ministro Francisco Alvarez-Cascos, sin embargo, ha sido todo lo contrario, le recompensaron con la Medalla de Oro de Galicia.

La Medalla de Oro de Galicia a Francisco Álvarez-Cascos, es una burla a los voluntarios que llegaron de todas partes a regenerar la costa y las playas de Galicia.

Al ministro de Fomento, por su actuación en la gestión del hundimiento del Prestige y para burla del pueblo gallego y afectados por la marea negra, le concedieron la Medalla de Oro de Galicia por su «meritoria actuación» a lo largo del desastre. Nadie de los componentes del CECOPS y funcionarios del Ministerio de Transportes y Fomento, cuestionaban nada ni entraba en sus planes personarse en la sala de control de carga del buque para conocer su estabilidad y fatigas del acero del casco , de haberlo hecho, nunca hubiésemos padecido las consecuencias del desastre y hundimiento del buque. La contaminación total existente se hubiese limitado a las menos de 1000 toneladas de Fuel que rebosaron por los suspiros y tapas saltadas de la cubierta el primer día (13/11/2002), cuando el sincronismo de las inclinaciones provocadas por el oleaje de 18,6 grados  y la escora permanente de 25 grados, lograron que el Prestige quedase parado, sin gobierno y a la deriva(fácil de cuantificar esa cantidad en los teleniveles de los tanques de carga situados dentro de la habilitación del buque en la Sala de Control de Carga).

Un personaje con la responsabilidad que tenía el Ministro causante de destrucción del hábitat marino de Galicia, de nuestras costas y que su nombre forma parte del desastre, es lo que nos permite creer que, para conceder este tipo de galardón es mejor que sea por aclamación popular y no por la decisión de personal del presidente de la Comunidad Autónoma de Galicia, del mismo partido político que Álvarez Cascos, convierte en un deshonor para el pueblo gallego, la concesión de tal distinción, obviando a los voluntarios que vivieron a trabajar a Galicia en solidaridad con el pueblo gallego, ellos sí que eran merecedores de tal distinción

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