El 29 de diciembre desaparece en Braga, Priscila Soledad, dejando su última pista de su paradero en la localidad lusa de Esposende, entre el río Cavado y el Parque Natural del Litoral Norte, donde fue vista por última vez, en las inmediaciones de la larga playa de Ofir.
La proximidad entre el norte de Portugal y Galicia, llevó a la Policía Judiciaria portuguesa a emitir con carácter de urgencia un comunicado de búsqueda internacional que coincide en las mismas fechas en las que el cuerpo sin vida de una mujer, sin identificar, con bastantes características a la persona desaparecida, aparece en Baroña, una playa del Concello de Porto do Son, aproximadamente de la misma edad, características y ropa. El cadáver fue trasladado al Tanatorio de Boqueixón para investigar su identidad y realizar la autopsia con la determinación de averiguar las circunstancias exactas de su fallecimiento.
Si se tratase de la misma persona podría haber llegado a Galicia por las corrientes predominantes de las Azores y la fuerza del viento de componente sureste, llevándolo a las costas gallegas, la investigación sobre las circunstancias exactas de su desaparición y de las causas de la muerte seguirán su curso se trate o no del caso Priscila. Entre las personas desaparecidas en Galicia, ninguna tienen la edad aproximada y características temporales y físicas para enlazar ningún caso con el hallazgo del cuerpo en Porto do Son, aunque la investigación de ambos sucesos siguen líneas de búsqueda y de investigación totalmente diferentes.
Podría tratarse también de una desaparición no denunciada y en estos momentos las hipótesis y las dudas serán despejadas por los investigadores de ambos casos.