La política ceba a políticos como capones de Vilalba y la RFGF los alimenta

Esta expresión refleja la estrecha relación entre la política y el fútbol en Galicia, cargada de conmiltones y tontos bogavantes. Los «capones de Vilalba» son famosos por su calidad y tamaño, y se crían con esmero para alcanzar su máximo desarrollo. De manera similar, este dicho sugiere que políticos gallegos utilizan el fútbol como un medio para «cebar» sus intereses, el caso más reciente es el de Rafael Louzan que dio un salto que, ni el más valiente trapecista sería capaz de realizar, de bedel de colegio a presidente de la RFEF. Es de justicia reconocer que se lo ha ganado a pulso, su legado, salvo lagunas, es de aprobado raspado. Se ha distinguido por defender a tipos que aún pululan por la RFG, actuando como el «alimentador» de quienes se aprovechan del fútbol gallego.

Desde la salida de Julio Meana de la FGF, dos han sido los políticos que han ocupado la presidencia de la FGF, José Linares y Rafael Louzan, han pasado con luces y sombras. Louzán ha utilizado a la RFGF como trampolín para sentarse en el trono de la RFEF. No pongo la mano en el fuego, aunque creo que ninguno de los dos presidentes mencionados, han utilizado su influencia en el fútbol para obtener beneficios personales o políticos. Llega el tercero, Pablo Prieto, un escalador de pequeñas montañas rocosas, cebado políticamente en los abrevaderos del PPdeG, hoy se despedía de sus compañeros en el Parlamento Gallego, para emprender una nueva etapa como presidente sustituto de Rafael Louzán, en la sede de Santiago a 120 kilómetros de Vilalba.

Con la llegada de Pablo Prieto a la presidencia de la RFGF, lo único que he observado es que corre el escalafón, porque los pesos pesados de Rafael siguen «invigilando». 17 personas forman la Junta Directiva, diez varones y siete mujeres. La elección de otro político del PPdeG, para dirigir el fútbol gallego, en este caso en activo hasta hoy, pero dependiente del PPdeG, pone en tela de juicio la independencia y la transparencia de la RFGF, ya que implica que podrá actuar bajo la influencia de intereses políticos.

La relación entre política y fútbol sigue siendo un tema de debate en Galicia, y existen casos que sugieren que la influencia política en el fútbol puede ser un problema real, ahora cobra rabiosa actualidad con la entronización del Pablo Prieto. El deporte gallego debería analizar críticamente esta relación para garantizar que el fútbol se promueva de manera justa y transparente, difícil porque cada equipo es un reino de taifa que solo vela por sus intereses. Lo diré primero. La presidencia de Pablo Prieto, rescatado por Rafael Louzan, de Libia (gracias presidente), supondrá un retroceso en los avances del fútbol gallego en general, si es que sirve a sus intereses personales o partidistas.

El nuevo presidente, para ser creíble tendrá como tarea fundamental promover la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión de los recursos futbolísticos, como también fortalecer la independencia de los organismos políticos y garantizar que, las decisiones se tomen en función de criterios deportivos y no políticos. El fútbol debe ser un elemento de coexión social, no un deporte de escaladores.

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