
La paranoia de Ayuso se habría agravado al verse afectado por el llamado «sindrome de hybris», término que procede de la palabra griega «hybris» que significa desmesura y se conoce como » la enfermedad del Poder».
Así, Ayuso desde su atalaya de la Puerta del Sol en Madrid, se habría convertido en el vivo reflejo de la incongruencia trumpiana que consigue desarbolar cualquier estrategia opositora que sea mínimamente racional, siguiendo la estela de Trump y Milei.
Como consecuencia de la enfermedad del Poder, se agudizó su natural falta de moralidad y empatía así como la tentación de perjudicar la vida de los demás. Así, continuo impertérrita bebiendo una cerveza mientras 7.291 mayores fallecían en residencias tras ser vetado su acceso a los hospitales.
En el paroxismo de su paranoia, Ayuso contestó a las críticas de la oposición madrileña a MAR sobre los fallecidos abandonados a su suerte en las residencias con la frase: «Siempre están criticándonos con lo mismo, siempre nos están llevando con las mismas mierdas».
Sin embargo, el tener el ego enfermo de hybris conlleva un castigo o némesis y en el caso de Ayuso, podría desembocar en una crisis personal en la que el enfermo corrige su conducta y adquiere el conocimiento de la otredad.Para ello, habrá que esperar a que un determinado número de personas (Masa Crítica), alcance un cambio de mentalidad que libere a Díaz Ayuso de la enfermedad del Poder, le condene al ostracismo político y le permita al fin conocer la empatía.