Desde el viernes Cangas recibió la visita de las religiosas de la Enseñanza Amparo Iglesias Pérez, María del Carmen Saavedra Pereira y María Teresa Gestal González. El motivo de este regreso y reencuentro con el Morrazo es el de realizar la proclama inaugural de los actos de su reconocida Semana Santa. Las referidas se encuentran acompañadas por otras religiosas de Vigo, aunque echan en falta la presencia de una de las últimas en abandonar el centro de la entidad en Cangas. Justa Fernández González debido a sus obligaciones en la casa fundacional de la entidad den Burdeos (Francia) excusó su presencia.
En la iglesia excolegiata de Cangas, tras finalizar la eucaristía, la hermana Teresa Gestal, en representación de toda la comunidad religiosa de la Compañía de María de Cangas, realizó el pregón de la Semana Santa. Los miembros de las entidades que participan activamente en los actos de estas celebraciones les mostraron su gozoso agradecimiento por haber aceptado la invitación que “todo un pueblo” realizaba a la Compañía de María para agradecer tantos años de esfuerzos y sacrificios por Cangas.
Después de la procesión penitencial de los miembros de las cofradías, el párroco Severo Lobato Iglesias dirigió unas palabras de presentación a las religiosas. Explicitando el parecer de todos los presentes, reconoció la estrecha relación entre la parroquia de Santiago de Cangas e islas Cíes y la comunidad de la Compañía de María de Cangas. Aunque el centro de congregación está enclavado en la parroquia de Santa María de Darbo, siempre colaboraron con nosotros. Siempre colaboraron en la actividad pastoral de nuestra comunidad y, dentro de sus disponibilidades, estuvieron presente en la vida del pueblo de Cangas.
Teresa Gestal comenzó agradeciendo en nombre propio y en el de toda la Compañía de Maria que el pueblo del que tan buen recuerdo les haya encomendado realizar el pregón de esta Semana Santa, en el centenario de la fundación de su Orden en Cangas. Cuando las entidades organizadoras les propusieron ser las anunciadoras de sus afamadas fiestas pascuales lo aceptaron y asumieron la responsabilidad encomendada. Aquí están hoy, jubilosas de regresar a la villa y reencontrarse con muchas de las personas que, formadas en la Enseñanza, forman parte de las cofradías y hermandades.
Recordando la historia de la Compañía de María en Cangas indicó que la orden surgió en el 1607 como una nueva forma de vida religiosas para la mujer y que la educación femenina formó parte de su el objeto fundacional. Rememoró aquel 5 de septiembre de 1925 cuando un pequeño grupo de religiosas procedentes de Santander fueron recibidas por las autoridades civiles y eclesiásticas en el puerto de Cangas.
Desde sus inicios, las hermanas fundadoras sintieron el cariño y cercanía de todos los cangueses y, de un modo especial, de las canguesas.
Aunque al principio las hermanas vivían en clausura, nunca fueron ajena a la realidad de la gente. Ellas supieron captar el hondo sentir religioso del pueblo, como las familias vivían con fervor las celebraciones de la Semana Santa. Dentro de sus posibilidades, las religiosas colaboraron en el engrandecimiento de estas festividades. Una pieza fundamental fue la unión existente entre los feligreses y el prior y los racionaeros del Colegiata. Ellas, mejor que nadie, supieron ver el esfuerzo colectivo de todo un pueblo que, cohesionado entorno a un proyecto, pusieron todo su empeño en vivir profundamente estas fechas del calendario.
La Compañía de María siempre estuvo abierta a todos y predispuesta a ayudar en las necesidades que fueron surgiendo a lo largo de esta última centuria. A modo de ejemplo, recordó que el preciosísimo dosel del Stmo. Cristo del Consuelo y el estandarte de honor de la Venerable Hermandad de la Virgen de los Dolores y la Soledad que fueron bordados por la comunidad de Cangas. Y, desde el otro lado de la orilla de la ría, la comunidad de Vigo también confeccionó el estandarte de la Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes de Cangas.
Cargar con un paso es cargar con la Cruz de Cristo, preocuparte por tu hermano, con amor y caridad
Continuó su disertación indicando que la Semana Santa tiene que ser el fiel reflejo del espíritu fraternal y de colaboración para los cristianos. Aunque es una celebración con honda tradición, patrimonio cultural inmaterial para muchos, no debe constituirse en un espectáculo vacío, sino que es una profunda oración y proclamación del amor fraternal y un encuentro de fe. “Cargar con un paso es cargar con la Cruz de Cristo, preocuparte por tu hermano, con amor y caridad. Ser cofrade es tener una nueva mirada de la realidad que nos circunda para dar testimonio de fe en lo cotidiano”.
Concluyó indicando que la Pasión y Muerte de Jesús no tiene sentido sin su Resurrección. Nuestro mundo está cargado de insolidaridad e injusticia, necesita de todos nosotros seamos constructores de la paz y apóstoles de reconciliación con el espíritu de las bienaventuranzas.
A continuación, se realizó el concierto anual de marchas procesionales que, como es tradicional, fue ejecutado magistralmente por la Banda de Música Bellas Artes de Cangas. Se interpretaron diversas piezas. De entre todas ellas cabe destacar la conocida marca «Siempre la Esperanza» (2012), obra del compositor sevillano Jesús Joaquín Espinosa de los Monteros.
Ya de modo más distendido, finalizado el acto, Teresa Gestal y el resto de religiosas confraternizaron con todos los asistentes. Fue el momento de recordar a cada uno de ellos los desvelos y preocupaciones de la Comunidad de Religiosas de Cangas durante todos los muchos años que vivieron en Cangas. Comentaron que las celebraciones pascuales es el momento de “practicar el amor fraternal” y estar “todos unidos en un mismo proyecto de fe”.
La mies es mucha y los obreros pocos
Parafraseando al Evangelio de San Mateo apostilló que “la mies es mucha y los obreros pocos” y por ello todas las cofradías, hermandades y asociaciones deben aprovechas la ocasión que les brinda la Semana Santa para reflejar la bondad, misericordia y amor hacia todas las personas. Concluyó los cristianos deben ser hacedores de la Palabra.