Los burros de terapia hacen felices a cientos de personas discapacitadas en la aldea de El Rocío

La nueva convocatoria del Proyecto “Camino del Rocío sin Barreras” ha logrado convocar a casi mil participantes entre personas con necesidades especiales y voluntariado.

La iniciativa de conseguir proporcionar a personas con diferentes grados de minusvalía, la posibilidad de unas jornadas de peregrinación en la Aldea almonteña se hatraducido en esta, que es su cuarta edición, en un éxito absoluto de participación.

Como cada año, la organización de este evento, que logranponer en marcha diferentes entidades y Hermandades,quiso contar con una de las actividades complementarias que más sentimiento y alegría despierta en los participantes: la interacción con burros de terapia.

Y como en años anteriores se volvió a requerir la presencia de la Asociación EBF- “El Burrito Feliz”, un colectivo con una reconocida experiencia en este tipo de actividades. “El Burrito Feliz”, y dentro de su programa “Doctor Burro”,lleva años atendiendo con sus programas de asnoterapia a colectivos con necesidades especiales en sus talleres de naturaleza con asnos. Un esfuerzo que “ha posicionado a la Provincia de Huelva como un epicentro mediático de noticias positivas que alegran la vida a la gente– afirman en EBF-.

Asnos como “Magallanes” o “Leonor” acuden a centros de mayores, colegios de alumnos con necesidades especiales o, incluso, son requeridos cada año en Madrid para participar en el Festival de Campo de la Zarzuela. Un intenso bagaje de compromisos que son asumidos económicamente por los voluntarios del “Burrito Feliz” en la mayoría de las ocasiones.

En esta nueva propuesta, y en el domingo 6 de abril, el equipo de asnoterapia se encuentra frente a la Ermita de El Rocío organizando la enorme fila de usuarios, muchos en sillas de ruedas, que esperan impacientes su turno para acariciar y abrazar a un entrañable orejudo.

Cientos de personas han disfrutado de la actividad, lo que supone un verdadero record de asistencias para el Proyecto “Doctor Burro”. Un esfuerzo agotador que obliga a la Asociación a estudiar la posibilidad que en próximas convocatorias asistan más burritos terapeutas, así como un refuerzo de personal voluntario. Cristina Mariño, coordinadora de la iniciativa, manifiesta que para EBF el poder aportar “un granito de arena” al enorme esfuerzo que lleva a cabo la organización de el “Camino del Rocío sin Barreras” supone un maravilloso compromiso que no se puede expresar con palabras.

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