Que se ponga nervioso ante la próxima celebración del juicio no es motivo para este ejercicio de mal gusto, de falta de respeto a las víctimas de la dana, al comparar su actuación con la que no hicieron sus homólogos en Valencia.
Las declaraciones del alcalde diciendo que «Tiré unas ruinas, no un edificio emblemático, porque hubo un incendio que lo destruyó totalmente, solo quedaron los muros exteriores y había un serio peligro para los ciudadanos porque estaba pegado a la carretera de Ponte Pasaxe. Los fuertes temporales de entonces hicieron que el día anterior cayese un muro dentro de la finca y había serio peligro de que cayese también a la carretera. Las leyes obligan a los responsables de las administraciones a actuar para evitar desgracias. En Valencia hace cinco meses los responsables de la Administración no actuaron y ocurrió lo que ocurrió. Yo evité posibles desgracias al actuar en esa ruina», suponen una manifestación de mal gusto e intolerable falta de respeto a las víctimas de la dana.
Su obligación era garantizar la seguridad, y durante meses desatendió esa obligación con Casa Carnicero, porque tenía en el punto de mira a esa construcción por oscuros intereses urbanísticos.
Consideramos mucho más oportuno que hubiese reconocido su error al tomar esa decisión y se estuviese disculpando en lugar de sacar pecho y presentarse como salvador haciendo esta desafortunada comparación. No debe olvidar cuando habla que lo hace como alcalde de todos los vecinos de Oleiros.»