La inestabilidad meteorológica del Jueves Santo supuso un adelanto de lo que podría ocurrir en las múltiples procesiones previstas para el Viernes. Desde primera hora de la mañana, los responsables de las distintas cofradías y hermandades de Cangas se vieron inmersos en la compleja tesitura de ponderar los riesgos derivados de las previsibles lluvias de esta jornada. Eran muchos los fieles y devotos que, a las puertas de la excolegiata, paraguas en mano, esperaban noticias.
Desde primera hora se había comunicado que todos los oficios y actos litúrgicos que se celebran en el interior de la iglesia excolegiata se desarrollarán con total normalidad y, si cabe, con mayor intensidad. En la medida de la posible aquellas procesiones que puedan llevarse a cabo a cubierta del templo se acomodarán a los reducidos espacios. “No será la primera vez que así sea. En Cangas la Semana Santa se celebra por todo lo grande, incluso sin procesiones. Lo importante es lo que rememoramos y los ritos y procesiones se transforman en algo accidental” se nos indica desde la Coordinadora. Ya el año pasado el Santo Encuentro (10:30 horas) se realizó de este modo. “De entre todos los que se desarrollan por las calles de nuestro pueblo, éste además de demostración de fe es un acto catequético-pastoral muy importante”. Lo mismo ocurrirá con los oficios de la Pasión de Cristo con la función del Desenclavo y el Sermón de las Siete Palabras (18:00 horas) que se realizarán según el programa preestablecido.
La intensidad y de emoción con la que se vive en Cangas el Viernes Santo pendieron de un fino hilo. Las previsiones meteorológicas fueron adversas durante toda la jornada. La probabilidad de precipitaciones rondaba el 90% en la mayoría de predicciones. Con este panorama, los responsables insistieron en todo momento que la prioridad era no someter las imágenes a las inclemencias del tiempo. La humedad, la lluvia y la exposición a la intemperie ocasionan daños significativos en la madera, como el agrietamiento, la aparición de hongos y termitas, el descorchado de la pintura. Las tallas realizadas por el maestro Ignacio Cerviño Quinteiro, a finales del siglo XIX, para la Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes, son especialmente vulnerables. Muchas de ellas son articuladas y necesitan de un especial cuidado.
Por su parte, la Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes se había indicado que espera poder realizar la Hora Nona. “Al tratarse de un acto dinámico en el que no procesiona ninguna talla resulta más factible su realización. Se buscará el modo de llevarlo a cabo” apuntaron los miembros de la entidad y de la Banda de Tambores y Cornetas. Este año con las obras de la calle Estrela conlleva la necesidad de modificar los itinerarios y todos los rituales y otros elementos de los toques rituales de los tambores penitenciales. Tenía previsto comenzar a las 16:00 horas, aunque con se barajaba la posibilidad de modificar su horario para evitar los efectos de las borrascas. El único condicionante se deriva de que “siempre tiene que realizarse antes de los oficios de la Pasión”. A la hora prevista, las tres comitivas de tambores salieron de los cruceiros de Singulis, Altamira y Señal para confluir en el atrio de la iglesia parroquial, donde les esperaban los miembros de la Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes. El acto penitencial tuvo que adecuar su estructura a los inconvenientes existentes por lo que las calles de Benigno Soage y Ramón Franco fueron las rutas elegidas para realizar el recorrido circular central. El estruendoso sonido de los tambores y bombos del anuncio de la muerte del Señor se transformó en silencio absoluto al finalizar el acto.
La titular Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes, junto con la Venerable Hermandad de la Stma. Virgen de los Dolores y Soledad y la Cofradía del Stmo. Cristo del Consuelo, tenían que realizar la procesión del Santo Entierro al atardecer (20:00 horas). Previa comprobación de las previsiones meteorológicas, decidieron que el Cristo yacente en urna sepulcral, San Juan Evangelista y las miróforas (Santa Verónica y las tres Santas Marías: Magdalena, Salomé y Cleofás), Ntra. Sra. de la Piedad, la Stma. Virgen de los Dolores y el Cristo del Buen Jesús no realizaron su recorrido tradicional por las calles de Cangas. También era inviable un desarrollo similar en el interior de la excolegiata por lo que se acordó la suspensión. Los sones de los instrumentos de la Bellas Artes y las gaitas de Tromentelo fueron silenciados por el mal tiempo.
Para más de las mil personas este es un día esperado del calendario. Las lágrimas, la emoción y sobre todo el sentimiento de fe fueron los protagonistas y todos los actos posibles se concentraron en el recinto sagrado. Dentro del templo, cuando las decisiones de las directivas de las cofradías se aproximaban se podía ver la desolación y tristeza en muchos de los rostros presentes. Todo presagiaba que no se podrían desarrollar con normalidad las procesiones de la mañana. Observando que el tiempo no cambiaba y se quedaban sin margen horario para poder sacar a las santas imágenes. A las 8 de la mañana, en el interior de la excolegiada, comenzó la procesión de las Tres Negaciones de San Pedro. Se trata de una procesión con escenificaciones de la hermandad homónima. La imagen San Pedro apóstol (Jesús Bernárdez Solla, 2017), en un anda portada por 16 hombres y mujeres. De este modo se evitaron males mayores.
Como las lluvias no cesaron, ni existía previsión favorable, el Santo Encuentro, con el Sermón de la Pasión, comenzó a la hora prevista (10:30 horas). De entre todos, esta procesión tiene una complejidad especial. Su estructura se mantiene desde hace más de siglo y medio. Al igual que en otras ocasiones, con las modificaciones pertinentes, se desarrolló bajo cubierta en el templo parroquial. La sonoridad de las tubas romanas otorgó una especial emoción a esta demostración de religiosidad. Por razones organizativas se omitió cualquier otro acompañamiento musical. La Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes, titular de esta procesión, estuvo acompañada por Venerable Hermandad de la Stma. Virgen de los Dolores y Soledad. Jesús Nazareno con la Cruz a Cuestas o de las tres caídas, San Juan Evangelista, Francisquiño da Ferramenta, Santa Verónica, las Santas Mujeres (María Magdalena, María Salomé y María de Cleofás) y la Virgen de los Dolores fueron las imágenes que protagonizaron este intenso acto.
Por su parte, los oficios de la Pasión de Cristo se realizaron con total normalidad a las 18:00 horas: Comenzó la función del Descendimiento con el Sermón de las Siete Palabras. Esta celebración litúrgica y penitencial con escenificó bajo la responsabilidad de la Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes. El Cristo articulado del Descendimiento y Calvario (Ignacio Cerviño, 1877) fue desenclavado y depositado en una urna de cristal, en presencia de San Juan Evangelista y Virgen de los Dolores. El Stabat Mater permaneció en la nave central del templo hasta la hora de la siguiente procesión. Las palabras del sacerdote Severo Lobato, párroco de Santiago de Cangas e islas Cíes servieron de hilo conductor de toda esta liturgia.
Conforme iban pasando las horas, mejoraba la climatología por lo que, al anochecer, la procesión del Silencio (24:00 horas) se realizó con todo su esplendor. Había una gran afluencia en las calles Real, Eduardo Vicenti, Monteros Ríos, avenida 25 de xullo, paseo Castelao, plaza de la Constitución y calle Real para ver como los cristos del Consuelo y Buen Jesús procesioban por su itinerario normal. Fue el único que se desarrolló sin modificaciones e incidencias dignas de reseñar. La Cofradía del Stmo. Cristo del Consuelo fue la responsable de poner el cierre a la emoción, el recogimiento y la penitencia de la jornada del Viernes Santo en Cangas.