La nutrición es una pieza clave en el rendimiento deportivo y es que, más allá de un entrenamiento y de los ejercicios, es lo que come un deportista lo que realmente afecta su energía, recuperación, composición corporal y salud general, es por esto que no es de extrañar que muchas dietas ganen popularidad en el mundo del deporte, sin embargo, no todas funcionan igual para todos, existen varios enfoques con los que cada una tiene sus propias ventajas y desventajas.
En paralelo al interés que puede haber por las dietas en los deportistas, también hay interés por suplementos como la hgh para aumentar masa muscular ya que es un buen complemento en una dieta que busca aumentar la musculatura. Sin embargo, el primer paso fundamental es entender qué tipo de alimentación realmente se ajusta a nosotros, nuestras necesidades, metas y disciplina.
Dietas más comunes entre atletas y personas activas.
- Dieta cetogénica.
También conocida como keto, es una dieta alta en grasas y muy baja en carbohidratos, con esto el cuerpo entra en cetosis y usa grasa como fuente principal de energía, puede mejorar la oxidación de grasas, estabilizar los niveles de insulina y se han encontrado beneficios potenciales en deportes de resistencia, como contras puede llegar a reducir el rendimiento en actividades de alta intensidad, causar fatiga en la fase de adaptación y es difícil de mantener a largo plazo.
- Dieta vegetariana.
Se sabe que una dieta vegana elimina mientras que una vegetariana elimina los productos de origen animal, ambas son ricas en antioxidantes y fibra, nos otorgan un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y pueden favorecer una recuperación más rápida, por otro lado, requiere una buena planificación para evitar deficiencias, de B12, hierro, omega-3 por ejemplo, a veces es difícil cubrir necesidades proteicas solo con plantas y en muchos casos es necesario suplementarse.
- Dieta alta en carbohidratos.
Está enfocada en maximizar las reservas de glucógeno mediante un alto consumo de hidratos de carbono, es ideal para deportes de alta intensidad o duración, mejora el rendimiento y la recuperación además de que es fácil de seguir si se entrena mucho. Hablando de sus contras, no es adecuada si se busca pérdida de grasa, puede generar picos de glucosa si no se eligen carbohidratos de calidad y algunas personas se sienten hinchadas o fatigadas con exceso de hidratos.
- Ayuno intermitente.
Se basa en alternar periodos de alimentación con periodos de ayuno, gracias a esto favorece la pérdida de grasa sin pérdida muscular si se hace correctamente, puede mejorar la sensibilidad a la insulina y ayuda a regular el apetito en algunas personas, por desgracia no es ideal para quienes entrenan a primera hora del día, puede generar baja energía durante el ejercicio y genera un riesgo de déficits nutricionales si no se come adecuadamente en la ventana de alimentación.
Conclusión.
Cada dieta es distinta, tiene su lugar y su efectividad por lo que su uso depende del tipo de deporte, el objetivo individual y de la respuesta del cuerpo, por ello es importante adaptar la alimentación a las necesidades personales, sin caer en modas o extremos.