El milagro de la unanimidad en Riazor: ¡Soriano a la maleta!

Y si el espectáculo en el césped ya era digno de un capítulo de «Cuarto Milenio», en las gradas se obró un prodigio aún mayor: la unanimidad. Sí, sí, han leído bien. En el estadio municipal de Riazor, donde hasta el tipo de la bandera de «Voltaremos» parecía dudoso, un único hombre, bendito sea su nombre consiguió poner de acuerdo a casi todos los deportivistas. ¿Su proclama? Simple, concisa y lapidaria: ¡Que Escotet le mande hacer la maleta a Fernando Soriano!

Fue un grito que, por arte de magia, o de desesperación acumulada, se alojó en la garganta de prácticamente todos los presentes. Todos, menos los afónicos, claro está. El señor Soriano, con su gestión digna de un cubo de Rubik sin una de sus caras, ha logrado lo impensable: que la afición del Deportivo, históricamente dividida hasta para decidir si llueve o no, se ponga de acuerdo en algo tan vital como su continuidad. ¡Un verdadero hito en la historia de la crítica deportiva!

Y con la derrota todavía escociendo como alcohol en herida abierta, hoy lunes, con la resaca del 0-4 todavía fresca, ya se empieza a hablar de la próxima temporada. Dinero, se dice, a borbotones, lo ha dicho el presidente Escotet, que no regateará esfuerzo para entrar en Europa. No sé si sabes, presidente Escotet, que hay que ascender a Primera División. Tantos «borbotones» como las palabras que se lleva el viento cuando se habla de «inteligencia de captación de jugadores para el ascenso». Porque claro, si el presidente no le manda hacer la maleta a Fernando Soriano y continúa como Director Deportivo, sería, cuanto menos, un acto de fe ciega de Juan Carlos Escotet.

Así que, para la próxima temporada, si el «milagro» de su continuidad se produce, solo nos queda una cosa: que Fernando Soriano se encomiende a la mismísima Virgen del Rosario. Y que lo haga con un fervor que no conocíamos, porque para acertar en los fichajes y armar un equipo de ascenso, tal y como viene la cosa, ya no basta con el scouting… ¡Hace falta una intervención divina!

Se acabó. Punto final. Telón.

La temporada del RC Deportivo ha llegado a su glorioso epílogo, y qué mejor manera de hacerlo que con una actuación que quedará grabada en la memoria colectiva… por lo surrealista. Se esperaba mucho más del equipo, despedirse de la afición a lo grande, ¿y qué nos encontramos en Riazor? Pues que el Elche, se paseó como Pedro por su casa, o mejor dicho, por la nuestra.

Esperaba un Deportivo que compitiera, que mordiera, que al menos pusiera el pie. Pero no, nuestros héroes blanquiazules decidieron que la mejor estrategia para el último partido de la Liga era…. no presentarse. O al menos, eso parecía. Fueron superados en todos los aspectos, y cuando digo «todos», me refiero a todos. Desde el toque hasta las ganas, pasando por esa cosa tan básica llamada «dignidad competitiva». Es como si hubieran confundido el campo de juego con un spa, y el balón con una toalla. Relajación total, cero estrés, y un resultado que lo refleja.

Así es el fútbol. A veces te regala gestas épicas, y otras… bueno, otras te regala partidos como el de ayer. Un partido que, irónicamente, sirve para recordarnos que incluso en los momentos más importantes, la competición a veces se olvida de competir. Y si no, que le pregunten a los que esperaban algo más que un ejercicio de figuración en la despedida de temporada del Deportivo. Enhorabuena al Elche, por supuesto. Y al Deportivo… pues eso, que la próxima temporada sea más de jugar y menos de mirar.

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