Cuidarnos. Ese concepto y propósito de Año Nuevo que tan recurrentemente invocamos a finales de diciembre y comienzos de enero. También ese buen deseo que de forma tan habitual abandonamos a las primeras de cambio por falta de voluntad. Sin embargo, es igualmente cierto que en la sociedad actual existen numerosas formas con las que los avances científicos y de todo tipo han ayudado a combatir cada vez con mayor eficacia tendencias a la vagancia. Es decir, aunque no queramos o creamos que no, tenemos a nuestro alcance forma de hacer las cosas bien.
Está bien que vayamos al gimnasio, que hagamos ejercicio, pero sin una alimentación cuidada y equilibrada se hace completamente imposible encontrar ese equilibrio, valga la redundancia. Con estos suplementos de fibra llegaremos a la energía necesaria del día a día. Esa energía para completar de forma idónea las tareas que requiere el día a día.
La fibra alimentaria en forma de suplemento de fibra en polvo combina diferentes tipos de fibra soluble e insoluble para favorecer el tránsito intestinal, reducir el estreñimiento y prolongar la sensación de saciedad. Está disponible en sabores como manzana y mandarina, lo que facilita su incorporación en la dieta diaria. Su preparación es tan sencilla como una cucharada, 150 mililitros de agua y mezclarlo todo. Los resultados se ven rápidamente y, por ejemplo, se notará una mejora en la actividad adecuada intestinal, previene enfermedades asociadas al colon, disminuye el estreñimiento, ayuda a regular el colesterol y el azúcar en sangre y prolonga la sensación de saciedad.
Se reducen así las excusas y posibilidades de reducir la forma y la calidad de nuestra alimentación sana. Además, nuestra salud lo agradecerá con efectos demostrados a muy corto plazo. Existen más alimentos ricos en fibra para que los pueda añadir cualquiera a su dieta. Entre las frutas destacan los higos, las ciruelas, las fresas, los plátanos, las peras o los aguacates. Por otra parte, verduras como el repollo, el brócoli o la coliflor, así como las verduras de hoja verde como las acelgas o las espinacas.
Entre los tubérculos destacan las patatas, así como legumbres tipo lenteja, alubias o guisantes, frutos secos y semillas o granos y cereales integrales como el pan, la pasta o el arroz.