1. Carolina, llevas más de una década viviendo en Estonia y trabajando en el ámbito de las Startups. ¿Qué fue lo que te atrajo inicialmente del ecosistema estonio y cómo ha evolucionado tu papel en él?
Lo que más me atrajo de Estonia fue su mentalidad innovadora y la agilidad con la que se crean y escalan negocios, especialmente en el ámbito digital. Desde el primer momento me sentí inspirada por su ecosistema emprendedor, muy enfocado en la eficiencia, la tecnología y la colaboración. A lo largo de estos años, he pasado de ser una observadora fascinada a convertirme en una colaboradora activa, especialmente en el entorno fintech, donde he tenido la oportunidad de participar en roles estratégicos en más de diez startups.
2. Has colaborado con más de diez empresas fintech en Estonia. ¿Cuáles han sido los mayores retos y aprendizajes al ayudar a estas startups a escalar hacia mercados del sur de Europa, especialmente España?
El principal reto ha sido siempre el “choque cultural” y regulatorio. Estonia es un país extremadamente digitalizado, con procesos muy ágiles, mientras que el mercado español suele requerir más adaptación cultural, cercanía en la comunicación y cumplimiento de normativas más tradicionales. Mi mayor aprendizaje ha sido entender profundamente ambos mundos y encontrar la forma de tender puentes reales entre ellos. Traducir no solo el idioma, sino también la mentalidad empresarial.
3. Uno de tus grandes aportes ha sido facilitar la creación de empresas a emprendedores españoles a través del programa de e-Residency estonio. ¿Qué ventajas ofrece este modelo y cómo ha cambiado la forma de hacer negocios entre ambos países?
El programa de e-Residency ha sido una revolución para muchos emprendedores españoles. Les permite crear y gestionar una empresa en Estonia de forma 100% online, lo que les abre las puertas a operar en toda Europa bajo una estructura legal, fiscal y digital muy eficiente. Para muchos ha significado agilidad, reducción de costes y acceso a un marco empresarial verdaderamente europeo. Me siento muy orgullosa de haber acompañado a tantos emprendedores en este proceso, desde el registro hasta la operativa diaria.
4. ¿Podrías compartir un caso de éxito que represente el impacto de tu trabajo, ya sea en términos de crecimiento de ingresos, expansión internacional o consolidación legal y operativa?
Claro, hay varios casos que me vienen a la mente, pero uno muy representativo es el de Finceptiv, una fintech con la que colaboré desde sus primeras etapas. Gracias a una estrategia combinada de cumplimiento legal, automatización de procesos, y marketing de alto rendimiento, pasamos de unos ingresos iniciales modestos de 100.000 € mensuales a ganar más de un millón en cuestión de meses. Otro ejemplo más consolidado es GuruWalk, del sector de los free tours, donde he trabajado gestionando la operativa de la empresa desde Estonia. Estos logros reflejan lo que se puede conseguir con una visión integral y un enfoque centrado en el usuario.
5. Tu enfoque combina conocimientos legales, estrategia digital y una fuerte orientación al cliente. ¿Cómo integras estas áreas para diseñar estrategias de crecimiento sostenibles y centradas en el usuario?
Creo firmemente que el crecimiento sostenible solo es posible si se construye sobre bases sólidas: cumplimiento legal, procesos claros y una experiencia de usuario cuidada. Lo que hago es diseñar estrategias que integren estos tres pilares. Por ejemplo, creo funnels de captación que cumplen con la normativa, pero que también están optimizados para conversión y comunicación empática. Trabajo de la mano con equipos de soporte, diseño y marketing para asegurar que el mensaje sea coherente, eficaz y localmente relevante.
6. Conoces a fondo tanto la cultura empresarial estonia como la española. ¿Cuáles son las principales diferencias que encuentran las startups estonias al intentar entrar en el mercado español y cómo las ayudas a superarlas?
Una diferencia clave es el estilo de comunicación. En Estonia prima la eficiencia, los mensajes directos y el foco en la tecnología. En España, en cambio, se valora mucho más la cercanía, la confianza y el trato humano. También hay diferencias en cómo se perciben los canales digitales, los tiempos de respuesta y hasta el diseño de interfaces. Mi papel consiste en traducir esas diferencias culturales en acciones prácticas: adaptar la comunicación, localizar interfaces, ajustar estrategias de marketing y formar equipos para que entiendan mejor al usuario español.
7. El marketing de rendimiento y la localización han sido pilares clave en tu trabajo. ¿Qué papel juegan herramientas como el SEO, el email marketing o los funnels legales en el éxito de una fintech en expansión?
Juegan un papel fundamental. En un entorno tan competitivo como el fintech, no basta con tener un buen producto: hay que saber comunicarlo bien, hacerlo visible y convertir. Utilizo estrategias SEO para posicionar orgánicamente, campañas de email y SMS para fidelizar, y funnels legales bien construidos que cumplen con GDPR pero no pierden eficacia comercial. Además, colaboro con agencias locales de Estonia, lo que me permite adaptar cada campaña al contexto y lenguaje del mercado objetivo.
8. Por último, mencionas que tu próximo objetivo es lanzar tu propia startup en Estonia. ¿Puedes adelantarnos en qué dirección estás trabajando y qué te motiva a seguir apostando por el ecosistema innovador del país?
Estoy trabajando en una idea vinculada a servicios digitales para emprendedores internacionales, con base legal y tecnológica. Mi objetivo es crear una plataforma que facilite aún más la entrada a nuevos mercados europeos, integrando asesoría, cumplimiento y herramientas digitales en un solo entorno. Lo que me motiva es seguir formando parte del ecosistema de innovación de Estonia, que ha demostrado ser un referente global en emprendimiento digital. Pero también me ilusiona poder seguir conectándolo con mercados como el español, donde hay muchísimo potencial por explotar.