Sudán acumula la mayor crisis alimentaria del mundo: 25,6 millones de personas (más de la mitad de la población) padecen inseguridad alimentaria aguda, de las cuales 8,5 millones están en fase de emergencia y 755.000 sufren hambruna catastrófica.
Más de 282 millones de personas padecieron hambre aguda en 2023, un 24 % más que en el año anterior, y la principal causa fue consecuencia directa de los conflictos armados. Esta es la principal conclusión del último informe de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), que dedica el quinto volumen de su serie Salud Pública y Conflictos Bélicos al impacto devastador de las guerras sobre la inseguridad alimentaria y la malnutrición. La sociedad advierte que, sin medidas urgentes, el colapso de los sistemas alimentarios en zonas de guerra hará retroceder décadas de avances y aumentará el riesgo de hambrunas a niveles sin precedentes.
En el informe, los expertos explican que el hambre aguda se refiere a la condición en que una persona no puede consumir alimentos suficientes para llevar una vida normal activa, poniendo en peligro inmediato su vida o sus medios de subsistencia. Para medir de forma sistemática estos niveles de inseguridad alimentaria, se utiliza a nivel internacional la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), un método desarrollado por la ONU. La CIF distingue cinco fases: desde la “Seguridad general” (fase 1), pasando por la “Crisis” (fase 3, que ya exige respuesta humanitaria urgente), hasta la “Catástrofe/Hambruna” (fase 5), definida por criterios de mortalidad elevada, malnutrición masiva y colapso de mercados.
Sudán, Gaza, Haití y Malí, en el nivel de hambruna más alto
El informe sitúa a Palestina, Sudán, Sudán del Sur, Haití y Malí entre los focos más críticos del planeta, todos ellos en el nivel máximo de alerta por hambruna y en riesgo inminente de catástrofe humanitaria.
Sudán acumula la mayor crisis alimentaria del mundo.25,6 millones de personas (más de la mitad de la población) sufren inseguridad alimentaria aguda, de las cuales 8,5 millones están en fase de emergencia y755.000 están ya en condiciones de hambruna.
Por su parte, en la Franja de Gaza, la guerra ha matado a más de 43.000 personas y ha desplazado al 85 % de la población, dejando sin alimentos a 2,2 millones de palestinos y provocando niveles críticos de malnutrición infantil. De acuerdo al informe de SESPAS, la guerra convierte el hambre en un arma silenciosa y barata contra la población civil, al destruir cultivos, bloquear mercados y obstaculizar la ayuda humanitaria.