Graduados Sociales de A Coruña y Ourense exigen a la Seguridad Social frenar el «colapso» de notificaciones

 Cinco años en una carrera extenuante. El colectivo de Graduados Sociales supo estar a la altura en un momento tan crítico para el país como la pandemia, cuando se remangaron y sacaron adelante ERTES y ayudas a las empresas ante el parón global impuesto con el COVID-19. La digitalización de los procesos entre la Administración  y los administrados es imparable, pero lo que debe facilitar la labor y afianzar la eficiencia para todas las partes se está convirtiendo en un problema para los profesionales que gestionan las relaciones laborales.

Es lo que está ocurriendo en las últimas semanas y desde la entrada en vigor del BNR 8/2025, por ejemplo, con el sistema de notificaciones automáticas de la TGSS que está remitiendo hasta por tres vías distintas todas las notificaciones de altas y bajas (miles) que se tramitan cada día a través de NOTES y DEHú. “Esas notificaciones, a mayores, le llegan también a los clientes que, en muchos casos, alarmados, contactan con las asesorías. Descargar y ordenar esos avisos y atender esas llamadas suponen un consumo de tiempo de trabajo irracional que satura los despachos”, explica el presidente del Colegio de Graduados Sociales de A Coruña y Ourense, José Lage Cerviño. Por eso exigen a la Administración que racionalice la relación digital con los operadores y autorizados RED para evitar el caos.

Hoy se reúnen los presidentes de todos los colegios profesionales que conforman el Consejo General de Graduados Sociales de España para tratar este asunto y decidir qué medidas tomarán para corregir este problema generado desde la Administración.

Otra de las reivindicaciones de los graduados sociales que están trasladando a través de su Consejo General a la Administración es la necesidad de que cualquier relación digital entre esta y los operadores laborales se produzca en horario laboral para respetar así el derecho a la desconexión digital. “Ahora que todos los profesionales llevamos la oficina encima, 24/7, a través de los teléfonos, la hiperconectividad es un riesgo laboral emergente que nos preocupa pues provoca daños físicos y mentales; nos negamos a sistematizar y consolidar la disponibilidad permanente” alertan los GGSS.

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