A Sergio Rosado, compañero de fatigas, Currista y Morantista.
Conmocionado aún por el taco gordo que organizó ayer José Antonio Morante Camacho, Morante de la Puebla, en Marbella
El maestro José Antonio Morante Camacho, Morante de la Puebla, ha vuelto a dejar una huella imborrable en la afición, esta vez en la plaza de Marbella. En una tarde que prometía poco, el torero sevillano obró un milagro taurino con su segundo toro, de nombre «Deriva».
Ante un astado distraído y de juego desigual, Morante demostró su inigualable maestría. Sacó «petróleo» de un albero que parecía no ofrecer nada, logrando una faena de gran calado artístico que emocionó a los presentes. A pesar de las dificultades del toro, su arte y su técnica brillaron con luz propia, dejando claro por qué es una de las figuras más importantes del toreo actual. La plaza de Marbella fue testigo de un momento memorable que quedará en la retina de los aficionados
Video © Canal Sur
Para que luego digan que la fiesta no interesa a nadie. Morante se está convirtiendo en uno de los banderines de enganche más fabulosos y formidables que la fiesta ha tenido en décadas, a pesar de la pertinaz y terca obstinación en el error de nuestro eximio ministro de cultura, a quien no seré yo quien saque del error.
Esperemos y deseemos que aquellos empresarios que están ahora mismo con la pata encogida, como los de Barcelona, tengan una mínima valentía y den un paso al frente y que los toros vuelvan a aquellas ciudades en las cuales la estupidez y la sinrazón de una ideología descerebrada nos (y les) priva del enorme privilegio de disfrutar de la fiesta nacional.
Para que luego digan que los toros no interesan a nadie: ayer y una vez más los jóvenes saltaron a la plaza, a pesar de que Morante no estaba como para que lo cogieran a hombros después del topetazo que se llevó.
Un topetazo que pudo haberle costado muy caro y truncar su fabulosa racha, y que él dejó pasar poco menos que inventándose un pase en el cual al toro le acabó quedando el capote sobre el lomo.
Para que, en fin, luego digan que Dios no existe:
Dios nos ha enviado a Morante de la Puebla para consolarnos, a los curristas, a los devotos de Curro Romero, por su marcha de los ruedos.
Que la racha siga por mucho tiempo y podamos seguir disfrutando de su infinito arte y de su apabullante sabiduría.
AMÉN