Carta a quien se cree que la música es gratis. Por Jesús Suárez

Os voy a contar algo.
Tengo una banda de música. Sí, una banda de versiones.
No es lo que más me apasiona ni lo que me enciende por dentro, pero lo hago.
Porque así funciona este circo: ganas dinero copiando a otros para poder pagar el lujo de intentar ser tú mismo.

Si quiero grabar discos con mis propias canciones, si quiero decir algo de verdad, tengo que financiarlo. Y eso se paga tocando lo que la gente conoce, lo que puede gritar borracha a las dos de la mañana.

Hasta aquí, todo correcto.
Yo lo tengo asumido.
No estoy llorando.

Pero lo que no voy a tolerar más es la frase de siempre, esa que se repite en la boca de hosteleros y organizadores:

“400 euros por cinco músicos… hombre, eso es caro.”

Cinco personas.
Batería, bajo, dos guitarras, voz y coros.
Equipo de sonido. Amplificación. Transporte.
Horas de ensayo. Horas de carretera. Montar. Desmontar.
Cuarenta y cinco horas de vida para que tú llenes la terraza y la caja suene como una tragaperras feliz.

¿Caros?
Lo caro es la ignorancia.
Lo caro es la falta de respeto.
Lo caro es creer que la música sale sola porque sí, como el agua del grifo.

Y ahora, sobre los dúos y los solistas con bases:
no voy a permitir que se comparen.
No se comparan formatos que son totalmente distintos.
No me vengas con el “fulano me cobra 150 €” o “mengano me cobra 200 €”.
No hacemos lo mismo.
Unos van con un formato, otros vamos con otro.
Echa números, calcula y ten la inteligencia suficiente para comparar una cosa con la otra: personal, equipo, horas, montaje, responsabilidad, sonido en sala.
Si no entiendes eso, es que no estás entendiendo de qué va este negocio ni cómo funciona.

Cuando contratáis una banda entera no estáis pagando canciones.
Estáis pagando vida.
Horas.
Cuerpo.
Alma.
Y un camino lleno de tragos amargos para poder seguir subiéndonos a un escenario con dignidad.

400 euros.
Cinco personas.
Equipo completo.
Y aún tengo que escuchar que es caro.

No.
Caros no somos.
Caros son los que no saben lo que vale lo que escuchan.

Nos veremos en los escenarios donde la música se respete.

Comparte éste artículo
No hay comentarios