Os presentamos El ancho ancho mar. El fatídico viaje final del capitán James Cook, del historiador, escritor y periodista estadounidense Hampton Sides.
Una obra magistral que nos sumerge en uno de los viajes más decisivos de la Era de la Exploración: el tercer y último periplo del capitán James Cook, una travesía que culminó con su trágica muerte y dejó un legado complejo que aún hoy sigue fascinando y generando debate.
Reconocido sobre todo por sus apasionantes relatos de aventuras ambientadas en tiempos de guerra o en el marco de grandes expediciones de descubrimiento y exploración, Hampton Sides se ha consolidado como una de las voces más destacadas y vendidas en los últimos años de la narrativa histórica contemporánea.
«Uno de los mejores narradores cuenta una de las historias más grandiosas del mundo en este relato emocionante y lúcido». JULIAN SANCTON
«Hampton Sides, un aclamado maestro de la narrativa de no ficción, ha retomado la historia de Cook y la ha reinterpretado para el siglo XXI (…) una obra que cautivará a los admiradores de Cook, informará a sus críticos y entretendrá a todos los demás». LOS ANGELES TIMES.
En julio de 1776, el capitán James Cook, ya célebre por sus hazañas como explorador británico, zarpó a bordo del HMS Resolution para emprender su tercer y último viaje. Con la salud resentida y un temperamento más irritable que en el pasado, el veterano navegante tuvo que enfrentarcrecientes tensiones a bordo que minaron la moral de sus hombres. Dos años y medio después, en una playa de Hawái, encontró la muerte tras un enfrentamiento con los habitantes locales.
Antes de aquella tragedia, Cook había sido admirado por su rigor científico, su curiosidad y su trato justo hacia la tripulación. En sus dos primeras expediciones había cartografiado extensas regiones del Pacífico, circunnavegado Nueva Zelanda y trazado la costa oriental de Australia, ampliando de manera decisiva el conocimiento geográfico, científico y cultural de su tiempo. Sus viajes, guiados por el espíritu ilustrado, impulsaron avances en botánica, antropología y arte, e inspiraron a escritores como Coleridge y Melville.
Sin embargo, en las últimas décadas, su figura ha sido revisada críticamente dentro del marco del legado imperial. Aunque Cook fue navegante y cartógrafo, no un conquistador en sentido estricto, la exploración y la cartografía solían anticipar la colonización. Por ello, para muchos pueblos de las regiones que exploró —desde las costas de Alaska hasta la Polinesia y Nueva Zelanda—, su nombre simboliza la llegada del colonialismo y los estragos de la expansión europea.
Impulsado por este debate contemporáneo, el escritor y periodista estadounidense Hampton Sides centra su obra en el tercer viaje de Cook, el más largo y dramático, para ofrecer una mirada renovada sobre un personaje que sigue despertando controversia. Sin idealizarlo ni condenarlo, Sides retrata a Cook en toda su complejidad y se pregunta por qué su figura despierta tanta atención, cuando otros navegantes europeos comoMagallanes, Tasman, Cabrillo o Bougainville no provocaron debates tan intensos.
Apoyándose en diarios de tripulación, fuentes indígenas y archivos históricos, Sides presenta a un Cook exigente y difícil de comprender, pero dotado de una audacia y serenidad extraordinarias. Aunque las fuentes británicas son más abundantes, el autor da voz a las indígenas, integrando la tradición oral, los hallazgos arqueológicos y antropológicos, así como sus propios viajes a los lugares que exploró Cook.
El ancho ancho mar no es una biografía, sino una crónica coral protagonizada por los más de ciento ochenta hombres que zarparon de Inglaterra en dos veleros de madera en 1776. Es la historia de Cook y de quienes lo acompañaron en su «canto del cisne» en el Pacífico, hombres cuyas decisiones y errores dejaron una huella perdurable en la historia de la exploración.
Rigurosamente documentado y narrado con viveza, el libroes a la vez unaaventura épica y un análisis lúcido de las consecuencias de la Era de la Exploración. Hampton Sides ofrece un relato apasionante de descubrimiento y tragedia que capta la brillantez, humanidad y ambigüedad moral de uno de los exploradores más célebres —y debatidos— de la historia.
«Cook no era ningún ingenuo; sabía muy bien que su labor era propia de un imperio, que con sus viajes progresaba la descarnada y a veces cruel estrategia de una nación celosa por competir con otros países europeos para hacerse con nuevas tierras y explotar los recursos de lugares muy lejanos. Pero al leer sus diarios uno tiene la sensación de que su compromiso no era ciego, personal, con el gran juego de ajedrez de la expansión colonial, de que actuaba llevado más por la curiosidad que por la codicia, de que era más empírico que imperial. Era un patriota inglés, de esto no cabe duda, un súbdito leal de la Corona, pero también un ciudadano del mundo, de un mundo que, gracias a sus peregrinaciones, hizo mucho por unir. Se veía a sí mismo como un navegante y un científico y se esforzó por ser fiel a la ética del observador imparcial nacida de la Ilustración y de la revolución científica. Lo que por encima de todo parecían impulsarlo eran los momentos de puro descubrimiento, que lo convocaban al estudio, la medición y la documentación de tierras y enclaves totalmente nuevos».