El texto defiende que la salud debe considerarse una inversión y no un gasto, e insta a los gobiernos a colocar la equidad y el bienestar en el centro de todas las políticas.
Invertir en salud pública no es un gasto, sino una inversión que genera un retorno social y económico sostenible a largo plazo, esencial para construir sociedades inclusivas, justas y resilientes. Así lo enfatiza la declaración conjunta promovida por la Asociación Europea de Salud Pública (EUPHA), firmada por organizaciones y entidades colaboradoras de varios países, entre ellas la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS).
Este documento ha sido elaborado en el marco de la 18ª Conferencia Europea de Salud Pública, celebrada en Helsinki del 11 al 14 de noviembre, un encuentro internacional en el que SESPAS ha estado presente. Una de las sesiones en las que participó activamente fue: ‘Tomar responsabilidad: salud pública y el deber de proteger en los conflictos’, en la que SESPAS defendió la necesidad de abordar las consecuencias de la guerra también como un problema de salud pública, implicándose en la defensa y reparación de las víctimas.
Incorporar la salud en todas las políticas públicas
Respecto a la declaración conjunta nacida en el seno de dicha Conferencia, las sociedades científicas recalcan que, para afrontar los retos sanitarios, sociales, ambientales y demográficos actuales, es imprescindible alinear las políticas con la salud pública y la equidad. El documento recuerda que “la salud pública es la base de sociedades inclusivas, pacíficas y sostenibles” y llama a apostar por sistemas democráticos, transparentes y participativos que garanticen el bienestar colectivo.
Entre los compromisos recogidos en el texto destaca la necesidad de incorporar la salud pública en todas las políticas, priorizar la equidad para reducir las brechas de salud, contrarrestar la desinformación con estrategias basadas en evidencia científica y fortalecer a los profesionales de salud pública como pieza clave del sistema. También señala la importancia de adoptar modelos de gobernanza democráticos más transparentes y participativos que fomenten “la salud y el bienestar, y empoderen a las comunidades para dar forma a sus entornos.”
El texto insiste en que la prosperidad debe redefinirse “más allá del PIB y apoyar políticas que respeten los límites planetarios al tiempo que promueven la salud y la dignidad humanas”. Así, las sociedades científicas abogan por una economía del bienestar que contribuya a reducir desigualdades, fortalecer la democracia y garantizar que el bienestar real de la población sea una prioridad estratégica.
SESPAS se compromete a trabajar junto a las administraciones, profesionales y sociedad civil para trasladar estos principios a la realidad española, promoviendo una salud pública moderna, participativa y con recursos.
La Declaración de Helsinki 2025 está abierta a la adhesión de otras organizaciones y asociaciones de salud pública, con el objetivo de amplificar su mensaje y promover su implementación en todos los niveles.
Sobre la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria
La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) es una entidad que tiene como misión contribuir a la mejora de la salud y de los servicios de atención sanitaria de la población en España.
Está integrada por la Asociación de Economía de la Salud (AES), la Asociación de Enfermería Comunitaria (AEC), la Asociación Juristas de la Salud (AJS), la Asociación Madrileña de Salud Pública (AMaSaP), la Sociedad Científica de Salud Pública Veterinaria (AVESA), la Red Española de Atención Primaria (REAP), la Sociedad Andaluza de Salud Pública y Administración Sanitaria (SASPAS-HIPATIA), la Sociedad Canaria de Salud Pública (SCSP), la Societat de Salut Pública de Catalunya i Balears (SSPCiB), la Sociedad Española de Salud Ambiental (SESA) y la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).
SESPAS reúne a casi 4.000 socios y socias procedentes de perfiles multidisciplinares, desde juristas a médicos, pasando por sociólogos, economistas y farmacéuticos o enfermeras y veterinarios, puesto que solo desde esta diversidad se puede enfrentar con eficacia la defensa de la salud de las personas.