Los virus mutan, pero siguen siendo virus. De igual modo, la no tan novedosa ola de un poder populista, autoritario y nacionalista se expande globalmente.
Esta noche es muy probable que Chile se sume a El Salvador, Honduras, Argentina o Italia como países en los que la mancha de aceite trumpista se extiende sin prisa, pero sin pausa.
Aunque con diferentes peculiaridades, todas estas fórmulas políticas comparten varios elementos esenciales comunes:
- El primero y nodal es la deslegitimación y la impugnación del Estado democrático, social y de derecho tradicional.
- El segundo es la negación del multilateralismo, bajo la premisa de que los problemas comunes del planeta o de los continentes dejan de ser propios.
«América primero», «Hacer América grande de nuevo» fue el lema que catapultó por dos veces a la Casa Blanca a un crápula, machista, multimillonario, inductor de un fallido intento de golpe de Estado en el Capitolio y con ínfulas de dictador.
¿Los mecanismos para lograrlo y las coyunturas que los facilitan? Son similares, aunque no idénticos, a los usados por los sátrapas de toda la vida: naciones con gobiernos corruptos o ineficaces, desprestigio de las instituciones, fuertes desigualdades sociales, inseguridad ciudadana, crispación general y graves crisis económicas. El panorama ideal para el ascenso de un hipotético mesías.
Contrapoderes y absolutismo 2.0
Las herramientas básicas del trumpismo y sus secundarios son el menoscabo o, directamente, la liquidación de los contrapoderes.
En su manual se enmarcan desde maniatar a la prensa libre, controlar o al menos influir en el poder judicial, y asegurarse la aquiescencia del Ejército y las fuerzas del orden.
Emerge así el progresivo tránsito hacia un nuevo absolutismo 2.0, respaldado por la oligarquía económica.
El «Calla, cerdita» que le espetó el expresidente de EE. UU. a una periodista, el asesinato de decenas de personas guiando supuestas narcolanchas, e incluso el genocidio en Gaza, son meras anécdotas —algunas extremadamente dolorosas— del nuevo statu quo que Trump exporta.
Los matones a controlar las calles
Ese status es el reino de los chulos matones y sus acólitos que robaban el bocadillo en el recreo. Ya controlan el patio del colegio; pronto lo harán en las calles y por doquier.
Europa está callada, China cada vez más empoderada, Israel cada vez más impune y Putin cada vez más criminal. Pésimos tiempos para la lírica.