Desde este jueves, 1 de enero de 2026, los dispositivos luminosos de emergencia (conocidos como balizas o señales V-16) son obligatorios en todos los vehículos, sustituyendo definitivamente a los tradicionales triángulos reflectantes de preseñalización de peligro.
Se trata de una baliza de luz amarilla auto, destellante y dotada de conectividad, diseñada para colocarse en la parte más alta del vehículo en caso de avería o siniestro. Su principal ventaja es que permite señalizar la posición del coche sin necesidad de salir del habitáculo, eliminando así el riesgo de atropello.
Un salto tecnológico en seguridad vial
Este cambio, regulado por un Real Decreto de marzo de 2021, supone un impulso definitivo al vehículo conectado. Según Pere Navarro, director general de Tráfico, «los triángulos han cumplido su papel durante 26 años, pero la evolución tecnológica nos permite progresar. Nuestro compromiso es reducir los atropellos y proteger a quienes se encuentran en situaciones de emergencia».
Vehículos obligados y funcionamiento
La normativa afecta a coches, furgonetas, autobuses, camiones y conjuntos de vehículos no especiales. En el caso de las motocicletas, aunque su uso no es obligatorio, la DGT lo califica como «muy aconsejable».
Características principales:
- Autonomía y conectividad: Funciona con una tarjeta SIM integrada (tecnología IoT) que no requiere teléfono móvil ni aplicaciones.
- Coste cero de servicio: La conectividad está incluida en el precio de compra por un periodo mínimo de 12 años.
- Geolocalización: Al activarse, envía automáticamente la ubicación del vehículo a la plataforma DGT 3.0. Esta información llega en tiempo real a otros conductores a través de navegadores, aplicaciones de movilidad y paneles en carretera.
Cómo actuar en caso de emergencia
La baliza debe guardarse en un lugar accesible, como la guantera. Ante una incidencia, el conductor debe encenderla y colocarla en el techo (o en la puerta en caso de camiones y autobuses) sin bajar del coche. Una vez señalizada la zona, los ocupantes solo deben abandonar el vehículo por el lado contrario al flujo del tráfico si pueden hacerlo de forma segura; de lo contrario, deben permanecer dentro con el cinturón abrochado.
Privacidad y desinformación
Ante los bulos surgidos en redes sociales, la DGT y la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) han aclarado lo siguiente:
- Anonimato: La baliza solo transmite la ubicación cuando se activa. No registra la velocidad, ni datos personales, ni la matrícula.
- Uso exclusivo de seguridad: La DGT no sabe quién ha comprado cada dispositivo ni realiza un seguimiento de los desplazamientos.
- Homologación: Solo son válidas las balizas certificadas que figuran en el listado oficial de la web de la DGT.
Consecuencias legales y sanciones
El incumplimiento de esta norma conlleva una sanción administrativa de 80 euros. Sin embargo, las consecuencias pueden ser mucho más graves:
- Responsabilidad Penal: No señalizar correctamente un vehículo averiado podría considerarse imprudencia grave, acarreando penas de prisión si causa lesiones o muertes.
- Responsabilidad Civil: El conductor podría ser responsable directo de los daños causados a terceros por falta de visibilidad.
- Problemas con el seguro: Las aseguradoras podrían excluir coberturas alegando negligencia grave, ejerciendo el derecho de repetición contra el asegurado.