A medida que el ascenso de Hitler hacía inevitable la Segunda Guerra Mundial, una red clandestina inundó Estados Unidos con desinformación destinada a debilitar su esfuerzo bélico y persuadir a los estadounidenses de que su alianza natural era con los nazis.
Se trató de una campaña sofisticada y sorprendentemente bien financiadapara socavar las instituciones democráticas, promover el antisemitismo y minar la confianza ciudadana en sus líderes electos, con el objetivo final de derrocar el gobierno estadounidense e instaurar un régimen autoritario.
Algunos de los funcionarios electos más influyentes del país, incluidos senadores y miembros del Congreso, difundieron argumentos nazis, mientras que grupos paramilitares fascistas almacenaban armas y explosivos preparándose para una insurrección violenta.
La conspiración formaba parte de un movimiento organizado y amplio dentro del país, con propaganda que penetró medios, universidades y círculos políticos, respaldada con importantes recursos económicos y humanos.
La Alemania nazi destinó cuantiosos fondos y esfuerzos a dividir al sistema estadounidense y mantener al país al margen de la guerra en Europa, mediante literatura, folletos, revistas y libros distribuidos masivamente. Incluso hubo miembros del Congreso y otros funcionarios electos que apoyaron a los extremistas y dificultaron la acción del Departamento de Justicia.
A pesar de estas amenazas, ciudadanos, fiscales y periodistascomprometidos lograron frenar gran parte del movimiento. Maddow rescata sus identidades y acciones para mostrar cómo enfrentaron tanto a losinsurrectos como a los aliados políticos que los protegían.
Precuela desentierra la historia olvidada de estos insurrectos y de los esfuerzos heroicos de quienes intentaron exponer su complot y llevarlos ante la justicia. Profundamente investigada, la narración de cómo se evitó la crisis constituye también un relato relevante para nuestros propios tiempos.
Este ensayo ofrece lecciones sobre los desafíos democráticos y las amenazas autoritarias actuales, subrayando que la vigilancia ciudadana, la valentía individual y la acción colectiva fueron decisivas para proteger la democracia, y que esas enseñanzas siguen siendo plenamente pertinentes hoy.
«La batalla en suelo nacional en las décadas de 1930 y 1940 es el relato de la política estadounidense llevada al límite: un movimiento autoritario de ultraderecha, violento, con una extraña fascinación por dictaduras extranjeras y planes detallados para derrocar el Gobierno de Estados Unidos, y hasta con exoficiales militares estadounidenses preparados para tomar las riendas. En sus planes más audaces, pretendían organizar cientos de ataques armados simultáneos sobre objetivos del Gobierno estadounidense justo después de la probable reelección de Franklin D. Roosevelt en 1940. Esperaban que esos ataques desataran el caos y el pánico e impulsaran y radicalizaran a los estadounidenses contrarios a Roosevelt, de manera que culminasen en la toma por la fuerza del Gobierno de Estados Unidos y la instauración de algo mucho más parecido a una dictadura fascista. Y, por descabellado que suene, no se limitaron a hablar por hablar. Ya habían empezado a robar de arsenales federales y habían planeado asaltarlos contando con cómplices infiltrados para ayudarles. Habían comprado miles de armas y comenzado a construir y hacer acopio de bombas. Lo más escandaloso es que estos aspirantes a insurrectos gozaron de un sorprendente apoyo por parte de cargos federales electos que se mostraron dispuestos a utilizar su cuota del poder político estadounidense —y además tuvieron la capacidad de hacerlo— para defender a los extremistas, desbaratar los esfuerzos del Departamento de Justicia para frustrar sus planes o castigarlos, y protegerse a sí mismos ante la posible responsabilidad penal cuando los descubrieron. En el preámbulo de la Segunda Guerra Mundial, el Congreso de Estados Unidos rezumaba traición, engaños y acciones casi incomprensibles por parte de personas que habían jurado defender la Constitución y que, en vez de hacerlo, acabaron viéndose envueltas en una trama para acabar con ella».