La desaparición de la escena pública de Evo Morales ha dejado de ser una anécdota para convertirse en el epicentro de la tensión política en Bolivia. Tras casi un mes sin rastro del imponente icono socialista, el país se divide entre la alarma de sus seguidores y la sospecha de sus detractores. El silencio del exmandatario coincide cronológicamente con un evento que ha sacudido el tablero regional: la captura del expresidente venezolano y su aliado estratégico, Nicolás Maduro, a manos de Estados Unidos el pasado 3 de enero.
Las alarmas saltaron este lunes cuando Morales no acudió a la tradicional ceremonia de bienvenida a los estudiantes tras las vacaciones de verano, un acto que suele utilizar como plataforma política. Pero el dato más revelador ocurrió el domingo: por cuarta semana consecutiva, Morales faltó a su programa de radio, un espacio que ha conducido de forma ininterrumpida durante años y que es considerado su principal altavoz desde el Chapare.
Desde principios de enero, el flujo de información desde su entorno se ha congelado:
- Reuniones canceladas: No ha asistido a los encuentros programados con los sindicatos de cultivadores de hoja de coca en su bastión de la región del Chapare.
- Redes sociales mudas: Su perfil en X (antes Twitter) y otras plataformas, habitualmente frenético, ha cesado casi por completo, limitándose a mensajes genéricos o silencio administrativo.
El vacío dejado por Morales ha «galvanizado» internet, donde proliferan teorías que van desde problemas de salud hasta un posible refugio preventivo ante el temor de que la justicia internacional, tras la caída de Maduro, estreche el cerco sobre otros líderes del bloque bolivariano.
Mientras sus partidarios denuncian una campaña de desinformación, sus enemigos políticos exigen transparencia. «Un líder que vive de la palabra no se calla durante un mes por casualidad», señalan analistas locales. La gran incógnita ahora es si Morales reaparecerá para retomar el control de su sindicato o si este silencio marca el fin de una era en la política andina.