La icónica ‘Fuente del Surfista’, en el Paseo Marítimo de A Coruña, se convertirá, hoy miércoles, a las seis de la tarde, en el escenario de una protesta espontánea del colectivo de surfistas locales. El motivo: el cierre sistemático de los accesos a la playa del Orzán cada vez que la Xunta de Galicia decreta la alerta naranja por temporal marítimo, una medida que hoy, bajo los efectos de la borrasca Nils, consideran «desproporcionada».


Los manifestantes, con sus tablas y neoprenos, denunciarán que la prohibición de acceso al arenal no distingue entre el bañista común y el deportista experimentado. Argumentan que los días de alerta naranja son, precisamente, los que ofrecen las mejores condiciones para la práctica del surf de alto nivel, y exigen que se sustituya el cierre total por un sistema de «responsabilidad individual» o licencias federativas.
«No somos inconscientes, conocemos el mar mejor que nadie. Cerrar la playa por defecto es matar la cultura de surf de esta ciudad», explicaba uno de los portavoces en la concentración. El colectivo critica que, mientras se permite el tránsito en zonas expuestas del paseo, se bloquee el acceso al agua para deportistas que cuentan con formación en seguridad y salvamento.
Desde el Ayuntamiento y los servicios de emergencia, la postura es firme: la alerta naranja implica olas de hasta 8 metros y corrientes impredecibles que ponen en riesgo no solo a los deportistas, sino también a los equipos de rescate en caso de accidente. El cierre de las playas de la ensenada del Orzán busca «evitar tragedias» en los días de mayor impacto de la borrasca.
El colectivo de surfistas replica al Ayuntamiento de A Coruña, denunciado la discriminación que sufren. Según explican, la ciudad es la única que prohíbe el acceso al agua durante la Alerta Naranja, una restricción que no se aplica en ayuntamientos vecinos como Oleiros, Arteixo, Carballo o Ferrol, ni en el resto del litoral gallego. Los deportistas critican que se les impida practicar su actividad mientras en el resto de la comunidad se apela a la responsabilidad individual y al conocimiento técnico del medio.


Los surfistas no descartan nuevas movilizaciones si no se establece una mesa de diálogo para revisar los protocolos de cierre de los arenales urbanos.
El surfista Hugo Chas, surfeando en el pico del Matadero