Riazor 2030: Marear la perdiz, para que no se escape el «sueldazo Nescafé» de los políticos locales

Hay que reconocerle a Inés Rey un talento natural para el escapismo. Mientras el común de los mortales se pregunta si en 2030 veremos a algún mundialista trotando por Riazor, nuestra alcaldesa juega al escondite con una maestría que tiene a Miguel Lorenzo al borde del ataque de nervios. La estrategia es clara: si no me ves, no me puedes preguntar cuánto nos va a costar la fiesta.

En este circo de tres pistas, PP, PSdeG, BNG, Francisco Jorquera ha asumido el papel de telonero oficial. Sale, hace unos malabares dialécticos para engatusar a sus parroquianos y deja el escenario listo para que la alcaldesa entre a matar… o a seguir escondida detrás de la cortina. Dicen las malas lenguas (esas que nunca descansan en la calle Real), que el pescado ya está todo vendido y que el Mundial en A Coruña está «atado y bien atado». Pero claro, en política, lo que está atado suele tener un nudo corredizo en el cuello del contribuyente.

Para que parezca que trabajan en el tema, se ha creado una «Comisión de seguimiento», aunque se asemeja más «a una Comisión de fiestas», donde el caballo del tiovivo es la relación con Abanca. Como si fuera un divorcio mal avenido donde nadie quiere pagar la pensión, pero todos quieren lucir el anillo.

Y en estas apareció José Manuel Lage Tuñas, como el John Wayne de la película del Mundial. El de Outes desenfunda ese don que tiene para soltar verdades como quien deja caer una cáscara de plátano en medio de un pasillo. «Hay que contar con el Deportivo», dijo el hombre, quedándose más ancho que la avenida de La Marina. No es que haya descubierto la pólvora (remodelar el estadio de Riazor sin el apoyo del Dépor, sería como hacer una tortilla sin huevos); es que la soltó a ver si algún despistado resbalaba. Fue una «posta» en toda regla. La señal de que el pacto (50 años) ya está cocinado, pero todavía hay que ver quién limpia la cocina.

¿Habrá Mundial? Por supuesto que habrá Mundial. El problema no es el fútbol, es la dignidad de la salida. A poco más de un año para las elecciones locales, nadie en María Pita está dispuesto a soltar el «sueldazo Nescafé» que pagamos todos los coruñeses con una sonrisa (obligatoria) en la boca.

La hoja de ruta es tan vieja como el fútbol

  1. Marear la perdiz: Hacer que el acuerdo parezca una negociación épica digna de Juego de Tronos.
  2. El Circo: Montar comisiones, debates y aspavientos para engañar al «respetable».
  3. El Pacto: Presentar la solución final como un milagro de última hora que nos salvará de la irrelevancia eterna.

El plan es perfecto, salvo por un detalle: el «respetable» es, a tenor de lo visto, el menos respetado de toda esta historia. Nos venden el Mundial como el maná, mientras nos ocultan la letra pequeña de un contrato que nos va a dejar la cartera más tiritando ,que un náufrago en medio de una Dana.

Al final, todo se resume en lo de siempre: mucho ruido mediático, mucha comisión de sabios y el mismo miedo de siempre a perder el sillón. Habrá Mundial, sí, pero la entrada la vamos a pagar durante los próximos veinte años todas las coruñesas y coruñeses. ¡Que ruede el balón, que para el circo ya tenemos el Ayuntamiento!

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