«Volver a empezar». Ese parece ser el único disco que sabe pinchar este RC Deportivo, un bucle infinito de decepciones que ya cansa hasta a los más optimistas. Ayer, en Castalia, era el día, el momento para que el «millonarios» de la categoría se quitara el frac, se pusiera el mono de trabajo y les gritara al Castellón y al Racing de Santander que el gigante había despertado. Pero no. El gigante no despertó; simplemente se dio la vuelta en la cama porque afuera llovía.
Se ha sacado la billetera en invierno porque los parches eran de bulto, pero se ve que en la tienda no quedaba lo único que necesitaba el equipo con urgencia, un delantero que no tuviera el punto de mira torcido. Resulta fascinante ver cómo este equipo colecciona «casi goles». Es una pena que en la Liga de Fútbol Profesional la estética del fallo no compute, porque si los «huy» sumaran puntos, seríamos campeones de invierno, primavera y verano. Pero la realidad es que los casi goles suman cero, y con cero no se avanza.
En Castalia faltó alma, faltó lectura y sobró paraguas. Resulta que nuestros jugadores «diferenciales» tienen una característica peculiar: encogen con el agua. Fue empezar a llover y desaparecer la magia. Quizás el sueldo de millonarios no incluye el plus de impermeabilidad. No podemos permitir que una victoria balsámica contra el Albacete sea el árbol que nos impida ver el bosque de carencias de un equipo que, a día de hoy, es «uno más» en Segunda. Un equipo plano, previsible y con la misma chispa que una cerilla mojada.
Pero lo más doloroso no es la tabla, es la pérdida de identidad. Estamos convirtiendo la casa blanquiazul en un parque de atracciones sin raíces. Si el Himno Galego se convierte en una melodía de fondo a la que se le pierde el respeto antes del pitido inicial, apaga y vámonos. Benassi y compañía han montado un circo con carpa de lujo, pero se han olvidado de los domadores.
Esperemos que el correctivo de ayer sirva para algo, aunque la fe empieza a escasear. Al Deportivo le hace falta menos gaseosa y mucha más «testiculina». En esta Segunda División no se gana con el escudo ni con el presupuesto: se gana mordiendo, y si no muerdes, ya hemos visto que en Castalia te devoran sin necesidad de ponerle sal.
Una souvenir con el número dos a la espalda
El Deportivo no regresó con los tres puntos a Coruña, pero se ve que sobró tiempo para hacer turismo de intercambio. Volvimos con un recuerdo especial en la maleta: una camiseta del Castellón con el «número dos a la espalda». Este agasallo es el resumen perfecto de nuestra expedición: ellos se quedaron con los puntos y nosotros con el souvenir.