La política en la era de las redes sociales: cuando las vacaciones se convierten en un mitin

Con la llegada de las vacaciones de verano, la actividad política no se detiene, sino que simplemente cambia de escenario, de los parlamentos a las redes sociales. En un fenómeno cada vez más habitual, los líderes políticos utilizan plataformas como X (antes Twitter), para mantener el pulso de la actualidad, lanzar críticas al adversario o, como en el caso reciente de los incendios, para exigir y justificar acciones.

Este nuevo modelo de comunicación permite a los partidos seguir activos y marcar la agenda mediática incluso en pleno periodo vacacional. Sin embargo, también reduce la política a un debate de 280 caracteres, lleno de mensajes rápidos y, a veces, simplistas.

Las redes sociales se han convertido en el nuevo campo de batalla. Un terreno donde las peticiones de un gran Pacto de Estado, los reproches o las exigencias de más medios se hacen de forma directa e inmediata, sin la necesidad de convocar ruedas de prensa o reuniones formales. Un reflejo de cómo la política ha adaptado su ritmo y su formato a la era digital.

La política española está perdiendo la capacidad para el debate serio y constructivo. El único lema de la oposición parece ser «destruir toda acción del gobierno», sin aportar propuestas políticas concretas sobre lo que harían si llegaran a gobernar.

En este contexto, la situación se ve agravada por la proliferación de lo que se conoce como «granjas de bots«, cuentas automatizadas que se utilizan para desprestigiar a los adversarios. Estas cuentas difunden mensajes simplistas que, lamentablemente, logran calar en un electorado cada vez más polarizado.

La falta de un debate político real se extiende también a los medios de comunicación. Acusados de estar «untados» por unos u otros, muchos medios han dejado de ser un contrapeso al poder para convertirse en meros altavoces de los gabinetes de prensa. El resultado es que los políticos ya tienen preparadas sus estrategias en función de los titulares que saldrán en los periódicos y digitales.

Mientras los cuerpos de seguridad, bomberos y ciudadanos luchan contra los incendios, muchos políticos, como el ministro Óscar Puente, dedican su «tiempo libre» a gastarlo en X (antes Twitter) a la confrontación, en lugar de solucionar los problemas que les corresponden, como el estado de los trenes y las carreteras. Decía mi madre que, «mentir es arriesgado, mientes un domingo y al siguiente te pillan». Aplíquense el cuento, Sr. Feijóo y Sr. Sánchez.

Luego están los «otros» los que se autodenominan «patriotas» de X, porque mucho escribir en redes sociales, demasiado pico y poca pala, para ir a ayudar a quienes lo necesitan. Demasiados políticos que se limitan a la retórica del patriotismo en línea, en lugar de demostrarlo con acciones reales. Este comportamiento, evidencia una desconexión con la realidad de los ciudadanos, que son los que pagan sus sueldos.

No hay una verdadera acción política por ninguna de las partes. Los ciudadanos se ven atrapados en una «política de bosta» en la que los partidos políticos, gestionan sus intereses por encima de los del pueblo, mientras el debate público se ve reducido a una guerra de desprestigio y estrategias de comunicaciones vacías.

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