La asociación exige explicaciones y medidas inmediatas ante situaciones que no serían toleradas en ninguna empresa civil ya que vulnerarían la normativa en prevención de riesgos laborales
La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ha elevado dos nuevas solicitudes al Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas (COPERFAS) tras constatar que numerosos militares de tropa continúan prestando servicio en condiciones que la asociación califica de “inaceptables” y “ajenas a cualquier estándar mínimo de dignidad, seguridad y habitabilidad en los puestos de trabajo”. Las situaciones descritas, que afectan tanto al Destacamento Fijo de Seguridad del Campo de Maniobras y Tiro “Montaña Negra” (Castellón) como al control de acceso del Arsenal de Cartagena, reflejan un deterioro estructural y una dejadez que, según ATME, no podría darse en ninguna empresa civil sin vulnerar de forma flagrante la normativa de prevención de riesgos laborales.











En el caso del destacamento de Castellón, ATME denuncia que los militares se ven obligados a trabajar en instalaciones con “falta de higiene general, mobiliario deteriorado, paredes y ventanas dañadas por humedad y duchas con azulejos rotos y suciedad acumulada”, según recoge el oficio remitido. La asociación subraya que incluso existen “colchones y almohadas en condiciones incompatibles con su uso” y que la instalación eléctrica presenta “enchufes sin tapa, cables expuestos y conexiones improvisadas”, lo que supone un riesgo real para la integridad física del personal. La ausencia de agua potable y el deterioro generalizado de las dependencias completan un escenario que, a juicio de ATME, vulnera la legislación vigente en materia de prevención de riesgos laborales y compromete la salud del personal.
La situación en el Arsenal de Cartagena tampoco resulta más aceptable. El personal de Infantería de Marina que realiza el control de acceso permanece de pie en el exterior, sin una garita fija que les proteja de la lluvia, el viento o las temperaturas extremas. ATME avisa que esta exposición continuada ya ha provocado, según le han trasladado, “golpes de calor, mareos y malestar general”, además de un desgaste físico evidente. El único habitáculo existente no permite mantener un control visual adecuado ni reúne condiciones mínimas de habitabilidad, lo que obliga al personal a elegir entre protegerse o cumplir correctamente su función de seguridad. La asociación advierte de que esta situación podría estar vulnerando las normas de prevención de riesgos laborales, que obligan a identificar y reducir riesgos cuando existan alternativas técnicas razonables, como la instalación de una garita.
ATME recuerda que esta problemática no es nueva. Ya en 2016 la asociación presentó una propuesta para que el COPERFAS impulsara un estudio sobre el estado de diversas instalaciones militares, incluidos los cuerpos de guardia. Aquella iniciativa fue rechazada para su debate con el argumento de que “ya se están llevando a cabo inspecciones de las instalaciones y los estudios correspondientes”. Sin embargo, el estado actual de los espacios denunciados demuestra, según ATME, que esas inspecciones no se están realizando o que, de realizarse, se considera que estas condiciones son aceptables, lo que resultaría aún más preocupante.
En el caso de Castellón, la asociación solicita información detallada sobre la periodicidad de las inspecciones, la autoridad responsable y la fecha de la última revisión, además de exigir una inspección urgente y completa que permita evaluar el estado real de las instalaciones y adoptar medidas inmediatas.
ATME insiste en que ambas solicitudes no responden a demandas de comodidad, sino a la necesidad de garantizar la salud, la seguridad y la dignidad profesional de quienes sirven en las Fuerzas Armadas.
La Asociación continuará ejerciendo su labor de vigilancia, denuncia y propuesta para asegurar que los militares de tropa y marinería reciban el trato que merecen, con unas condiciones de servicio dignas, seguras y acordes con la legislación vigente.