ATME pide al nuevo MAPER acabar con las trabas a las asociaciones profesionales en el día a día de las unidades

El presidente de la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) asistió en el día de ayer al acto de toma de posesión del nuevo Jefe del Mando de Personal del Ejército de Tierra, teniente general Joaquín Broch Hueso. La asociación expresó su agradecimiento por una invitación que, desde hace años, viene siendo cursada por la Jefatura del Estado Mayor del Ejército y que constituye, a juicio de ATME, un avance significativo en la normalización de las relaciones entre las asociaciones profesionales militares y la institución.

ATME destacó igualmente la disposición mostrada por los anteriores responsables del MAPER para atender los problemas que afectan a los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas. La asociación comparte la idea, reiterada en los discursos institucionales, de que el principal valor del Ejército reside en las personas que lo integran. Precisamente por ellas, ATME desarrolla su labor de manera constante y decidida.

Durante el acto, el presidente de ATME trasladó al JEME, al segundo JEME y al nuevo MAPER la necesidad urgente de avanzar en uno de los aspectos esenciales de la Ley Orgánica de Derechos y Deberes del personal militar: la normalización del trabajo de las asociaciones dentro de las unidades. Esta medida es imprescindible para que los militares conozcan sus derechos y dispongan de un cauce eficaz, seguro y directo para trasladar sus inquietudes.

La asociación subrayó que, en los últimos años, su papel se ha convertido en un elemento clave para canalizar los problemas del personal hacia quienes tienen capacidad de resolverlos. Cada vez más soldados y marineros recurren a las asociaciones debido a las dificultades del conducto reglamentario, a la burocracia interna y al temor a ser señalados por reivindicar mejoras en sus condiciones de vida y de trabajo.

ATME se ha consolidado como una asociación de referencia a nivel nacional, recibiendo diariamente comunicaciones sobre situaciones que afectan a la calidad de vida del personal, a su desarrollo profesional o a sus retribuciones. Por ello, su presidente insistió en que el Mando debe adaptarse a los nuevos tiempos y a la mentalidad de las nuevas generaciones, que consideran a las asociaciones profesionales un interlocutor natural y eficaz para elevar sus preocupaciones.

La asociación considera imprescindible que se permita el acceso de los representantes de los militares a las bases y acuartelamientos, y que se fomente una relación de confianza y respeto entre los jefes de unidad y los delegados y colaboradores. Esta colaboración no resta autoridad ni protagonismo a los cuadros de mando; responde a la realidad de que la tropa y marinería elige cada vez más a las asociaciones como vía de comunicación. Cuando este cauce no se normaliza, los problemas terminan trascendiendo a los medios de comunicación, generando la falsa impresión de que las asociaciones buscan perjudicar a las Fuerzas Armadas, cuando su objetivo es precisamente mejorar las condiciones profesionales, retributivas y de vida de sus miembros.

El presidente de ATME recordó también que, en numerosas ocasiones, estas situaciones llegan incluso a los partidos políticos, que se interesan por las condiciones del personal militar, algo impensable hace apenas unos años. Por ello, reiteró la necesidad de asumir los cambios generacionales y de mentalidad, agradeciendo la cercanía y predisposición de los cuadros de mando que, durante el acto, se acercaron a conversar de manera cordial y constructiva.

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