El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha respondido con dureza este jueves a las críticas vertidas recientemente por varios exdirigentes de la formación. Garriga ha atribuido estos ataques a lo que ha definido como el “síndrome del príncipe destronado”, señalando una supuesta incoherencia en quienes ahora cuestionan la deriva del partido.
En declaraciones realizadas esta mañana, el número dos de Vox ha lamentado que antiguos cargos de responsabilidad carguen contra el funcionamiento de la organización tras haber abandonado sus puestos. “Lo que antes les parecía bien y lo que votaron a favor, ahora no lo comparten”, ha subrayado Garriga, ironizando sobre el cambio de criterio de los críticos una vez fuera de la estructura de mando.
Defensa de la democracia interna
Frente a las acusaciones de algunos exdirigentes que señalan que Vox “no es una formación democrática”, Garriga ha sido tajante al defender los procesos internos del partido. Para el secretario general, resulta contradictorio que estas voces denuncien falta de libertad cuando, durante su etapa en activo, participaron y validaron las mismas dinámicas que hoy critican.
Garriga ha enmarcado estas críticas en el despecho personal de quienes han perdido su cuota de poder dentro de la formación. Con la metáfora del «príncipe destronado», el dirigente catalán busca minimizar el impacto de estas voces disidentes, presentándolas como reacciones emocionales ante el cese de sus funciones más que como críticas políticas fundamentadas.
Esta reacción llega en un momento de reestructuración interna de la formación, donde Vox busca cerrar filas ante los medios y reafirmar la solidez de su liderazgo nacional.