Un artículo liderado por personal investigador del Centro Oceanográfico de Gijón/Xixón plantea que los acuerdos pesqueros, los grandes proyectos energéticos y los movimientos migratorios en África occidental forman parte de una misma crisis socioecológica.
Un estudio científico coordinado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) advierte de que la gestión pesquera, el desarrollo energético y la migración en África occidental no pueden seguir tratándose por separado.
El trabajo, publicado en la revista ICES Journal of Marine Science, sostiene que estos tres procesos están profundamente conectados y deben analizarse desde un enfoque integrado que tenga en cuenta tanto los ecosistemas marinos como las realidades sociales y económicas de la región.
El estudio se centra en la cuenca baja del río Senegal, en la frontera entre Mauritania y Senegal, una zona donde confluyen la sobrepesca, la erosión costera, la intrusión salina, la pérdida de medios de vida tradicionales y la expansión de grandes proyectos de extracción de gas. Según el artículo, estas presiones están contribuyendo a deteriorar las condiciones de vida de muchas comunidades costeras y alimentan, entre otros factores, el aumento de la migración juvenil hacia Europa a través de la ruta atlántica hacia Canarias.
El trabajo está firmado por Marcos Llope, investigador del Centro Oceanográfico de Gijón/Xixón del IEO-CSIC, junto a Babacar Diop, de la Université Gaston Berger de Saint Louis (Senegal), y Sandra Kloff, de Friends of the UNESCO Senegal River Delta Transboundary Biosphere Reserve. En él, los autores combinan análisis científico y testimonios en primera persona para mostrar cómo las políticas actuales siguen respondiendo de forma fragmentada a problemas que en realidad están interrelacionados.
“África occidental depende profundamente del mar, pero las decisiones sobre pesca, biodiversidad, energía o migración suelen tomarse en compartimentos estancos. Nuestro trabajo muestra que esa separación impide comprender el alcance real del problema y dificulta encontrar soluciones justas y eficaces”, explica Marcos Llope, investigador del IEO-CSIC y autor principal del estudio.
El artículo subraya que los acuerdos pesqueros sostenibles, las políticas energéticas y las estrategias de control migratorio impulsadas desde Europa deberían incorporar una visión más amplia, capaz de reconocer los efectos acumulados que tienen sobre los ecosistemas marinos y sobre las comunidades que dependen de ellos. En este sentido, los autores plantean que la sostenibilidad no puede medirse únicamente en términos de stocks pesqueros o evaluaciones ambientales simplificadas, sino también en función de su impacto sobre la biodiversidad, los modos de vida locales y la justicia social.
La investigación se enmarca en la experiencia acumulada por el IEO-CSIC en aguas de África occidental, donde la institución cuenta con una larga trayectoria científica. En el propio artículo se destaca además el papel del IEO-CSIC y de su Programa de Pesquerías Africanas, con más de 30 años de experiencia investigadora en la región, como apoyo clave para comprender el funcionamiento del ecosistema marino y sus principales presiones.
Entre sus recomendaciones, el trabajo propone que la próxima generación de acuerdos pesqueros entre la Unión Europea y terceros países, así como las estrategias europeas vinculadas a la transición energética y al control de fronteras (FRONTEX), integren mejor las dimensiones ecológica y social. El objetivo, señalan los autores, es avanzar hacia políticas más coherentes, con mayor capacidad para proteger la biodiversidad y responder a las causas profundas de la vulnerabilidad en la región. En definitiva, utilizar el poder blando de la Unión Europea de forma más harmoniosa y justa.
El estudio ha sido cofinanciado por el proyecto europeo Horizonte 2020 Mission Atlantic y por el Programa CSIC de Cooperación Científica para el Desarrollo i-COOP.