La paja en la RTVE y la viga en la RTVG: Cuando Feijóo olvida en Madrid lo que sembró en Galicia

El Senado, con mayoría del Partido Popular va someter a escrutinio y fiscalización al  ente público de la RTVE, al detectar, entre otros casos, altos índices de parcialidad en sus actuaciones, asegura dicho grupo político. Seguramente no resulte difícil encontrar materia que acredite tal conducta, tanto en este medio como en cualquier otro regional o nacionalidad, por ejemplo la RTVG, ya que la imparcialidad y el derecho a una información veraz, son bienes de escaso valor en el mundo de la mayoría de los medios de comunicación al uso; bienes y valores impolutos reservados a los manuales del buen periodismo, condición restringida y vedada por los poderosos consejos subordinados a intereses ajenos al buen hacer informativo, los que realmente gobiernan y dirigen en la sombra tales medios, respondiendo a criterios de conveniencia y oportunidad política, así como de los poderes fácticos que marcan su  línea editorial, gobierne quien gobierne. Por ello ¿qué se puede esperar de la mentada comisión senatorial? Nada, un simple paripé para desgastar al adversario, pero sin abordar el fondo del problema.

 Esta comisión de investigación nos recuerda aquella parábola bíblica de Jesús en el Sermón de la Montaña (Mateo 7:1-5) “La paja y la viga”. Jesús interpela a los que juzgan a los demás sin antes arreglar sus propios asuntos “No juzguéis para que no seáis juzgados”. Algo así les puede suceder a los senadores y senadoras del PP cuando interpelen a los responsables del ente público, y por extensión al Gobierno de la nación. Advertidos quedáis.

 Yo no pretendo ni tengo la capacidad de juzgar al Partido Popular, cuyo máximo responsable es el señor Feijóo, pero cuando vi dicha iniciativa de la Cámara Alta, me resultó imposible sustraerme de la subjetividad producida por hechos vividos en primera persona y por cientos de compañeros y compañeras de la RTVG en los gloriosos tiempos en los que el de Os Peares era el inquilino del Palacio de Monte Pio, y que dejó una magnífica impronta en la figura de su sucesor, el señor Rueda, hecho que se advierte en la alta conflictividad puesta de manifiesto por las trabajadoras y trabajadores  de la RTVG, con sonoros conflictos judiciales de por medio, conflictividad que se sustenta en muchos de los motivos que ahora juzga y reprocha el PP a RTVE. Por ello, a quienes hemos vivido y sufrido aquellos hechos, la mencionada comisión de investigación nos viene a renovar el recuerdo de aquella vergonzosa realidad, al tiempo que nos provoca el natural dilema moral, el ser cómplices del silencio y dar pábulo al cinismo de sus promotores que solo ven la paja en el ojo ajeno y obvian la viga en el propio, motivo por el que resulta de justicia poner a los senadores y senadoras del PP ante el espejo en que se refleje su indecencia, cuestión última por la que ha optado el arriba firmante.

 Aquella etapa en la RTVG, no fue precisamente de feliz memoria, tanto profesional como a los derechos de los trabajadores se refiere, con prácticas inmorales, injustas y prohibidas por ley en materia de relaciones laborales  entre dicho ente público y los trabajadores, con falsos autónomos y otras irregularidades reconocidas en sentencias firmes, incluso  estar trabajando durante años sin estar dado de alta en la Seguridad Social, llegando a producirse un grave episodio de un trabajador que sufrió una indisposición coronaria en plena función radiofónica que requirió atención hospitalaria, motivo por el que se descubrió que no estaba dado de alta en S.S., hecho que encendió todas las alarmas al descubrirse aquella impúdica situación, la que costó cantidades millonarias al erario público para resolver aquel fraude sustentado durante años por la Administración pública gallega.

 Estas aseveraciones no constituyen en modo alguno una crítica aleatoria a los gobiernos del señor Feijóo en la Xunta de Galicia ni al señor Rueda, sino el afán de contribuir a la verdad de unos hechos avalados en resoluciones judiciales firmes, con la única pretensión de su corrección y no repetición de tales conductas punitivas. Todo ello en aras del respecto a la legalidad, salud y calidad de nuestro sistema democrático.

 Por ello, el riesgo que asume el PP con esta comisión de investigación apoyado en su mayoría  en la Cámara alta, no es una cuestión menor, abrir, pues,  este melón con la pesada mochila que arrastra el presidente popular, no es su mejor apuesta.   

Etiquetas
Comparte éste artículo
No hay comentarios