Llega junio y con él, el ‘Sálvame’ de las federaciones gallegas: crisis, despachos repartidos y sillones que queman

Como cada cuatro años por estas fechas, a los directivos del deporte gallego les entra una repentina prisa por inaugurar cosas, abrazar presidentes de clubes y, sobre todo, mirar de reojo el calendario. Junio ya está aquí y las elecciones a las federaciones deportivas de la Comunidad entran en su fase de «fuego real». Un proceso donde hay quien busca una salida digna, quien reparte despachos como si fuesen caramelos y quien, simplemente, reza para que la auditoría no mire debajo de la alfombra. Pasen y vean el panorama.

Ciclismo: Menos pedalear y más mirar la cuenta corriente

En la Federación Galega de Ciclismo la tensión no es por un esprint, sino por los números rojos. La actual Junta Directiva ha decidido que «ahí queda eso» y no se presentará. Normal. Dejan de herencia una colección de expedientes de devolución de ayudas de la Deputación de A Coruña y de la Secretaría Xeral para o Deporte que tienen a la entidad rozando el concurso de acreedores y con la Xunta con el bolígrafo listo para intervenir.

El ciclista Samuel Blanco se lo está pensando, pero claro, ver el panorama es como intentar subir el Angliru con una bicicleta de paseo: da respeto. Mientras, los clubes hacen llamamientos de auxilio en redes sociales, esperando que alguien aparezca para salvar un barco que, de momento, se mantiene a flote por puro milagro.

Piragüismo: Marejada en el agua y abordaje a la vista

En el piragüismo gallego, las aguas bajan de todo menos tranquilas. Alfredo Bea, el incombustible presidente que parecía consustancial al cargo, ha descubierto con sorpresa que los apoyos que creía fijos ya no son tan suyos. Hay «dualidades», que es la forma elegante de decir que más de uno está mirando hacia otra orilla.

Desde Vigo llega remando con fuerza Enrique Fernández: currículum intachable, profesor con plaza fija (es decir, viene comido de casa, lo que da una independencia económica que asusta) y, para más inri, con el viento a favor de la Federación Española, que no vería con malos ojos un cambio de timón. Se rumorea que varios clubes de peso están a punto de saltar de bando. Habrá abordaje.

Pádel: Préstamos de autoconsumo y las «rebajas» de Magín

Lo del pádel no es unas elecciones, es un thriller judicial de los que hacen época. El actual presidente, Manuel Fernández, se va por imperativo legal (agotó mandatos), pero se va haciendo ruido. Sobre su mesa se acumulan peticiones de inhabilitación, auditorías atrasadas y un detalle que es pura poesía administrativa: un proceso judicial por un préstamo personal que se concedió… la propia Federación que él mismo presidía. Juan Palomo en estado puro.

Para mantener la casa ordenada, su entorno propone a Magín Raposeiras. Conocedor de que el viento viene de cara, Magín ha optado por la estrategia de la generosidad extrema: ya ha ofrecido más de una veintena de cargos a diestro y siniestro para amarrar votos. Quien no tiene un cargo en el pádel gallego ahora mismo es porque no quiere. Sin embargo, el reparto de despachos podría quedarse en agua de borrajas; se está cocinando una alternativa independiente que tiene a los continuistas perdiendo el sueño.

Automovilismo: Intentando engranar una marcha nueva

Bajo el lema «EVOLUCIÓN FGA», una marea de pilotos, mecánicos y oficiales se ha organizado para intentar sacudirse el inmovilismo de la Federación Galega de Automovilismo. La idea es excelente: menos papeles, menos burocracia y más pisar el barro. El problema, como siempre en el motor, son las escuderías y los «reinos de taifas» locales, donde poner de acuerdo a ciertas familias gallegas es más difícil que ganar el Rally de Ourense marcha atrás.

Voleibol y Atletismo: Entre el «ya veremos» y el «virgencita, que me quede como estoy»

Voleibol: José Ángel Luna dice adiós tras dos décadas en el trono (desde 2006). De momento hay reuniones discretas, cafés de conspiración, pero nadie da el paso al frente. Clubes históricos como el Emevé o San Sadurniño tendrán que decidir si prefieren seguir con el ritmo plano de los últimos años o si es hora de cambiar de sintonía.

Atletismo: Iván Sanmartín aspira a seguir en el cargo y, salvo que un técnico de A Coruña que anda haciendo números se decida a complicarle la vida, tiene el viento a favor. El tejido atlético gallego está tranquilo, resignado a que las instalaciones sigan como están y a que, al final, los que gestionan los clubes sean exactamente los mismos que hace treinta años. En el atletismo, parece, la mejor carrera es la que no se mueve del sitio.

Que empiece la campaña. Que el deporte gallego, lo que es el deporte en sí, ya si eso, lo dejamos para julio.

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