El restaurante también se vio afectado por la crisis de la pandemia y acabó cerrando sus puertas al no poder hacer frente a las obligaciones
La titular de la Plaza número 2 de la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de A Coruña ha perdonado una deuda de 487.796,95 euros a un hombre en insolvencia como consecuencia de la actuación negligente de sus socios en un restaurante que acabó cerrando por impagos y por los efectos de la pandemia del coronavirus. De este modo, la jueza exonera del pasivo insatisfecho al cliente de Bergadà Abogados, boutique legal especializada en Derecho concursal, gracias a la Ley de la Segunda Oportunidad.
Su situación de insolvencia fue consecuencia de diversos factores que escaparon a su control y voluntad. En este sentido, invirtió más de 400.000 euros en un restaurante que no llegó a consolidarse, debido principalmente a la gestión negligente de sus socios, lo que derivó en impagos a empleados y administraciones públicas. “De hecho, en el 2022 me dijeron que no iban a pagar y que, si no quería cerrar, me quedara yo el restaurante y asumiera la deuda que se había generado”, explica el hombre.
A ello se sumaron los efectos persistentes de la crisis sanitaria del Covid-19, que afectaron gravemente al consumo en el sector de la hostelería. Eso provocó que “la bola de nieve se fuera haciendo cada vez más grande”, recuerda. Para intentar solventar la situación y, sobre todo, pagar nóminas, solicitó préstamos, pero finalmente tuvo que cerrar el negocio y “todo empezó a complicarse”.
La abogada que ha llevado el caso y socia fundadora de Bergadà Abogados, Marta Bergadà, explica que “el hombre llegó a una situación límite por circunstancias que no provocó ni pudo controlar”. Toda esa situación hizo, además, que desarrollara una enfermedad autoinmune y una profunda depresión. “Fueron años muy complicados”, subraya el hombre.
Incluso, además del acoso telefónico de las empresas de recobro de deudas y de las entidades bancarias, “ya que de por sí son difíciles de gestionar, un día fueron un paso más allá y se presentaron en mi casa para exigirme el pago con amenazas. Fue algo muy difícil para mi familia. Como padre, no te gusta que tu hijo vea algo así”, lamenta.
No obstante, en junio de 2025 todo empezó a cambiar. “Mi hermana había leído en la prensa que a un matrimonio de A Coruña se le había perdonado una deuda de más de 190.000 euros y que el caso lo había llevado Bergadà Abogados. Ella siempre me ha intentado ayudar a salir del pozo, así que me animó a llamar, algo que hice”, explica.
Marta Bergadà remarca que, “cuando establecimos la primera videollamada, estaba en una situación muy compleja. Sin embargo, en la documentación aportada durante nuestra fase de investigación, quedó acreditado que actuó siempre de buena fe, intentó salvar su negocio, cumplir con sus obligaciones y salir adelante, pero acabó atrapado en una espiral de deudas imposibles de sostener”.
Fue entonces cuando se inició todo el procedimiento. “Me sentía agobiado por todo lo vivido, estaba inmerso en una depresión, no tenía trabajo ni ingresos y recibía llamadas constantes de las empresas de recobro de deudas y de las entidades bancarias. Pero cuando me dijeron que podía ser posible el perdón de las deudas, me dieron esperanzas y sentí que podría empezar de cero”.
La buena noticia llegó recientemente, cuando la jueza de la Plaza número 2 de la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de A Coruña perdonó al cliente de Bergadà Abogados una deuda de 487.796,95 euros. “Cuando me llamaron de Bergadà Abogados para decirme que se me había exonerado del pasivo insatisfecho sentí una mezcla de sentimientos. Por un lado, mucha alegría; por otro, seguía pensando en cómo había podido llegar a esa situación y a tener esos problemas”, rememora. No obstante, añade que “estoy muy contento, porque puedo empezar de nuevo, que es lo más importante. Ahora todo se ve diferente”.
La abogada indica que “la Ley de la Segunda Oportunidad está pensada, precisamente, para casos como éste, en el que el deudor no ha actuado de forma irresponsable, sino que ha sido superado por una situación económica y personal extrema”. Por ello, “para nuestro cliente esta resolución judicial supone un auténtico punto de inflexión, al poder rehacer su vida sin la losa financiera que le impedía avanzar”.
Finalmente, concluye diciendo que “este tipo de resoluciones refuerzan la seguridad jurídica y confirman que los juzgados están aplicando correctamente la Ley de la Segunda Oportunidad: Ofrecer una salida real a personas honestas que han fracasado económicamente sin mala fe”.