Lugo. Lecciones de “democracia a la carta” y rosas rojas de un día

Se podrá estar de acuerdo o no con la moción de censura. al fin y al cabo, cada palo debe aguantar su vela. Lo fascinante de estos tiempos es el reparto gratuito de etiquetas. Si apoyas la moción, automáticamente dejas de ser demócrata para convertirte en «facha» por obra y gracia de los guardianes de la fe pública. En cambio, si te opones, asciendes de inmediato a los altares de la libertad. Curiosa democracia esta, donde el pensamiento libre solo se tolera si coincide con el guion oficial.

Hay plenos que se olvidan y otros que, como el de este abril, merecen una placa conmemorativa. Entre protestas ‘espontáneas’ que huelen a 800.000 euros del presupuesto y un alcalde que confunde el Concello con una grada de ultra, la política local ha tocado techo. Llamar ‘hijo de puta’ a un rival debe de ser, supongo, la nueva asignatura de ‘Ética y Espíritu Ciudadano’ que imparte el gobierno. Nunca la ordinariez salió tan cara ni la democracia fue tan ruidosa.

Otra protesta organizada para este jueves, humo que apenas aguantará un titular antes de que el tiempo lo enfríe todo. Aquí nadie regala carnés de democracia; tan respetable es una postura como la contraria, porque el respeto a quien piensa distinto es la base de toda buena convivencia. Pero seamos claros, la culpa de este vodevil es de unos legisladores que cobran sueldos de seis cifras solo por pulsar un botón en el Congreso de los Diputados. Si de verdad quisieran proteger la democracia, se pondrían de acuerdo para blindar las instituciones contra los tránfugas. Menos ruido en la calle y más higiene en el escaño

El BNG sigue con su hoja de ruta, con Rubén Arroxo supervisando baldosas y exigiendo calidad como si el jueves fuera un día cualquiera y no el de su despedida del gobierno local. Arroxo no hace ruido; prefiere el perfil medio mientras espera a que mañana llegue Ana Pontón a Lugo a soltar su ‘espiche’ de conveniencia. Curiosa forma de ponerse de perfil el BNG en la votación para no mandar a José Tomé a la puñetera calle por su presunta violación de valores éticos y morales. Hay mucha tela que cortar y, sobre todo, mucho que abrir: veremos si en las próximas semanas el PP confirma lo que ha denunciado en la oposición, que en los cajones se amontonan más facturas que principios.

El espectáculo termina en las urnas. Esas elecciones de mayo del próximo año para elegir alcalde o alcaldesa y presidente/a de la Diutación, serán el único tribunal que no entiende de insultos ni de bravuconadas de salón, ni de demócratas, ni de fachas . Allí no habrá amenazas de micrófono ni lecciones de moral, solo el silencio del voto determinará quién tenía razón.

Al final, será el pueblo llano, ese que no necesita alborotar para pensar por sí mismo, ese que observa en silencio y opina libremente, quien marque las reglas del juego. El resto, como suele decirse, no es más que marear la perdiz para ver si alguien pica.

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