Manifiesto del PSOE por el Día de Europa

El 9 de mayo de 1950, apenas cinco años después de la mayor tragedia que conoció nuestro continente, Robert Schuman lanzó una idea revolucionaria: hacer imposible la guerra a través de la unión entre los pueblos de Europa. No fue solo una declaración política. Fue un acto de valentía moral. La decisión de responder al odio con cooperación, al miedo con democracia y a la destrucción con esperanza.

Hoy, setenta y seis años después, Europa vuelve a enfrentarse a una hora decisiva. Vivimos un tiempo de guerras, de tensiones geopolíticas, de amenazas al derecho internacional y de avance de quienes quieren sustituir la cooperación por la ley del más fuerte.

Lo vemos en Ucrania, donde un pueblo sigue defendiendo su libertad frente a una guerra cruel. Lo vemos en Gaza, donde la población civil continúa sufriendo una masacre insoportable que exige un alto el fuego permanente, ayuda humanitaria y el reconocimiento efectivo del Estado palestino. Lo vemos en Líbano, en Irán y en un Mediterráneo cada vez más inestable. Y lo vemos también en el auge de una extrema derecha que pretende dividir nuestras sociedades desde el odio, la desinformación y el miedo.

Frente a todo ello, los socialistas españoles lo decimos con claridad: la respuesta no es menos Europa. La respuesta es más Europa.

Más Europa para defender la paz y el derecho internacional. Más Europa para proteger a su ciudadanía. Más Europa para garantizar derechos, empleo digno

y vivienda asequible. Y más Europa para reforzar nuestra autonomía energética, tecnológica e industrial en un mundo cada vez más incierto.

Este Día de Europa tiene además un significado especial para España. Celebramos cuarenta años de nuestra adhesión a la Unión Europea. Cuatro décadas en las que Europa ha sido sinónimo de democracia, modernización y progreso para nuestro país.

Europa ayudó a consolidar nuestras libertades, a construir infraestructuras, a desarrollar nuestros territorios, a fortalecer el Estado del bienestar y a abrir oportunidades para millones de jóvenes, trabajadores, estudiantes y empresas. Y gracias a España, Europa avanzó también en derechos y justicia social.

Los gobiernos socialistas españoles han dejado una huella profunda en el proyecto europeo: impulsando la ciudadanía europea, fortaleciendo la política de cohesión, acercando Europa al Mediterráneo y a América Latina y el Caribe, liderando el Pilar Social Europeo y haciendo posible el histórico plan de recuperación tras la pandemia con la emisión de deuda común por primera vez en la historia de la Unión.

España también abrió camino con la excepción ibérica para bajar el precio de la electricidad, situó la vivienda en el centro de la agenda europea hasta lograr el primer plan europeo de vivienda asequible y defendió con firmeza el reconocimiento del Estado palestino, la paz y el respeto al derecho internacional.

El liderazgo europeísta del Gobierno de Pedro Sánchez demuestra que España no espera el rumbo de Europa: ayuda a marcarlo. Porque sabemos que el

futuro no se construye desde la resignación ni desde el repliegue nacionalista. Se construye con ambición política y con justicia social.

Queremos una Europa que proteja a sus trabajadores y trabajadoras, que garantice salarios dignos y empleo de calidad, que refuerce sus servicios públicos y que no permita que la vivienda se convierta en un lujo inaccesible para la mayoría social.

Queremos una Europa que defienda su modelo social y fortalezca un presupuesto europeo ambicioso, capaz de sostener la política de cohesión, la Política Agrícola Común y las inversiones necesarias para afrontar los grandes desafíos de nuestro tiempo.

Queremos una Europa que acelere la transición ecológica desde la justicia social. Porque las energías renovables son la mejor herramienta para combatir el cambio climático, reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y abaratar la energía para familias y empresas. El Pacto Verde Europeo no es el problema. Es la solución.

Queremos una Europa feminista, que siga ampliando derechos y libertades, que proteja a las mujeres frente a cualquier retroceso y que defienda con orgullo los derechos de la comunidad LGTBI frente a quienes quieren devolvernos al pasado.

Queremos una Europa que gestione la migración desde la solidaridad, la humanidad y la responsabilidad compartida.

Queremos una Europa fuerte en el mundo, con una política exterior y de seguridad común capaz de hablar con una sola voz en defensa de la paz, la democracia y los derechos humanos.

Y queremos una Europa que no renuncie nunca a su alma. Porque Europa nació para demostrar que la política puede estar al servicio de la dignidad humana.

La historia de Europa nunca ha sido la historia de la resignación. Siempre ha sido la historia de quienes, incluso en los momentos más difíciles, eligieron avanzar.

Hace cuarenta años, España eligió Europa. Y hoy, más que nunca, los socialistas seguimos eligiendo una Europa unida, fuerte, social y valiente.

Porque Europa es mucho más que un mercado o una moneda. Europa es la promesa de que el progreso compartido es posible.

Y esa promesa merece ser defendida. Hoy y siempre.

Comparte éste artículo
No hay comentarios