Una excelente ópera prima sobre la fallida búsqueda de sentido en nuestro mundo: ‘Cuidar crisantemos’, de Fran Ruiz

Tras años de desgaste mental lidiando con normativas y quejas de clientes por un sueldo precario, el narrador de Cuidar crisantemos, leer a Li Bai y tocar la cítara de siete cuerdas al anochecer decide aprovechar el subsidio de desempleo para embarcarse en un experimento vital: adoptar la postura del observador absoluto, el flâneur contemporáneo impregnado de filosofía taoísta y budista, buscando la contemplación, la inacción (el wu wei) y la conexión pura con el presente en las calles de Barcelona.

Fran Ruiz construye, con humor, belleza y una profundidad exenta de solemnidad, el relato de un sujeto a la deriva que podría ser cualquiera.

Alguien suspendido entre la evasión y el exceso de conciencia que deambula por la ciudad de Barcelona tratando de comprender qué lugar ocupa en una sociedad frenética y absurda.

En sus vagabundeos sin rumbo va tomando notas mientras piensa en retomar la pintura, su verdadera pasión, y narra escenas de una Barcelona casi onírica en la que lo cotidiano —bares, súpers, plazas, encuentros fortuitos— revelan tanto la fragilidad ajena como la propia. Entre la melancolía, la ironía y una lucidez que a menudo le desborda, el protagonista intenta entregarse al flujo espontáneo del mundo mientras su vida laboral permanece felizmente en suspenso.

La experiencia contemporánea del cansancio, la precariedad laboral y la búsqueda fallida de sentido, junto con una mirada tierna hacia la infancia y un anhelo de asombro que se resiste a desaparecer, son los vectores que hacen de esta novela una cartografía emocional de la vida urbana, en la que confluyen la observación minuciosa, casi pictórica, de lo cotidiano y una introspección que bordea lo filosófico.

Fran Ruiz es licenciado en Filosofía por la Universitat de Barcelona y Máster en Edición por la Universitat Autònoma de Barcelona. Desde hace años trabaja como profesional independiente en el sector editorial y colabora tanto con grandes grupos como con un buen número de ditoriales independientes.

Ha sido también miembro del comité de redacción de la revista literaria Quimera y,entre café y café, ha tenido tiempo para publicar artículos y reseñas en VacíoAjoblancoEl Viejo Topo o la Entziklopedia Auñamendidel País Vasco, así como relatos en GoBCN! y poemas en AntoQuatrifolio Alga. También se le puede seguir la pista a través de una pintoresca y confusa sucesión de blogs y fanzines.

Cuidar crisantemos, leer a Li Bai y tocar la cítara de siete cuerdas al anochecer es su primera novela.

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