El emperador del silencio: Vicente Ferez,desgarra la literatura con ‘Necrópolis’, el rito poético definitivo

Editado por la editorial Discursiva y ungido por el prólogo de Alexander Vórtice, el «poeta funerario» firma su obra más salvaje, violenta y mística desde las tumbas de España y Austria.

Hay poetas que adornan la realidad; Vicente Ferez la desentierra con las manos desnudas. Él no escribe sobre el folio: profana el olvido apoyando el papel sobre el mármol gélido de los sepulcros. La crítica lo ha bautizado como el «poeta funerario», pero Ferez ya es mucho más: es un pionero absoluto, una fuerza de la naturaleza que ha dinamitado la historia de las letras hispanas al trasladar el acto creativo al epicentro mismo de la muerte. Hoy, el mito se vuelve ley con el lanzamiento de Necrópolis, un segundo poemario de una violencia lírica descomunal, parido en el silencio absoluto de los cementerios más solemnes de España y Austria.

Este artefacto de culto no es apto para mentes dóciles. Llega blindado por Discursiva, la prestigiosa editorial que olió la genialidad salvaje de Ferez desde el primer día y que hoy es su trinchera y su hogar creativo. Para abrir las venas de esta obra, el libro cuenta con un prólogo magistral a cargo de su amigo y padrino literario, el escritor Alexander Vórtice, quien prepara al lector para un impacto emocional del que es imposible salir ileso.

«Llevar la poesía a los cementerios no es una pose gótica, es una devoción. Cuando caminas entre la hiedra y las lápidas, el silencio te habla. Tras Réquiem, sentí que mi tarea no había terminado: los sepulcros me pedían un poema más. No pude negarme». Vicente Ferez

Un puñetazo de belleza en el rostro del tabú occidental

Si con su debut, Réquiem, Ferez rompió los códigos del dolor escribiendo al borde de la fosa de su propio abuelo, en Necrópolis el autor ejecuta un pacto místico e irrevocable con el más allá. No teoriza sobre el final de la vida; Ferez se convierte en el canalizador del silencio de los muertos. Su poesía conecta la luz trágica de los camposantos españoles con la gélida y romántica solemnidad centroeuropea, transformando el miedo al vacío en una elegancia perturbadora y adictiva.

Necrópolis es un shock cultural directo a una sociedad enferma de inmediatez. Vicente Ferez rescata los cementerios de la fobia colectiva y los consagra como los únicos templos de la verdad que quedan en pie.

El fenómeno ya es imparable. La literatura de Ferez no se lee: se padece, se sangra y se experimenta como un rito pagano. Necrópolis ya devora las librerías y plataformas digitales, desafiando a los vivos a descubrir que, en pleno siglo XXI, los muertos tienen muchas cosas que decir.

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