El delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, ha lanzado una dura crítica contra la gestión sanitaria del Gobierno de Cantabria (PP), denunciando lo que considera un «deterioro sistemático» de los servicios públicos esenciales en la comunidad autónoma.
Casares ha señalado que la política sanitaria del Partido Popular está generando graves grietas en el sistema asistencial cántabro, poniendo como ejemplos principales el colapso de la atención primaria y hospitalaria y la privatización encubierta de servicios de prevención diagnóstica.
«Hay muchos ejemplos del deterioro de la Sanidad Pública en Cantabria desde que gobierna el PP», ha afirmado Casares, haciendo especial hincapié en el incremento de los tiempos de demora para intervenciones quirúrgicas y consultas con especialistas.
Asimismo, Casares ha calificado de «línea roja» la externalización a clínicas privadas de los programas de cribado de cáncer (como los de detección precoz de mama o colon). A juicio del dirigente socialista, derivar la gestión de estas pruebas diagnósticas clave hacia empresas privadas desmantela los recursos públicos y rompe los principios de equidad del sistema.
Para el sector socialista, las decisiones adoptadas por el actual Ejecutivo regional responden a un modelo ideológico y no a necesidades de gestión. «El PP es sinónimo de desigualdad y de inequidad. Han puesto la salud de todos en las peores manos», ha sentenciado Casares, acusando a los populares de favorecer un sistema sanitario de doble velocidad que desprotege a las familias con menos recursos.
Frente a este escenario, el PSOE de Cantabria ha anunciado que continuará exigiendo en el Parlamento regional revertir las privatizaciones de los cribados, aumentar la inversión en la atención primaria y dotar al sistema de los recursos humanos y materiales necesarios para garantizar una sanidad universal, pública y de calidad.