Noise Box recuperan «Autovenganza», un himno contra traicionarse a uno mismo con la colaboración de Sean Frutos.
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Dentro de la celebración de su 25 aniversario, Noise Box rescatan una de las canciones más especiales y emocionales de su repertorio: “Autovenganza”, perteneciente a su EP Almas de Destrucción Masiva, una etapa clave en la que la banda comenzó a explorar el castellano como nuevo vehículo expresivo.
La canción funciona hoy como una declaración de principios que sigue plenamente vigente: la importancia de mantenerse fiel a quien uno fue antes de que el mundo empezara a deformarlo todo. Un tema sobre identidad, culpa y esa batalla silenciosa entre lo que somos y aquello en lo que terminamos convirtiéndonos.
Producida por Raúl de Lara en La Sala de Máquinas de Lorca, «Autovenganza» crece lentamente entre guitarras contenidas y una tensión emocional constante hasta desembocar en un final épico y profundamente conmovedor. La participación especial de Sean Frutos aporta una carga emocional decisiva a unos estribillos que permanecen suspendidos entre la nostalgia y la herida abierta.
A ello se suman los teclados y arreglos de cuerdas de Carlota y Rocío Ruiz, que terminan de elevar la canción hacia un cierre tan delicado como devastador.
Más allá de lo musical, «Autovenganza«” refleja también una conexión natural entre artistas que crecieron dentro de una misma escena y una misma forma de entender la música: desde la honestidad emocional y lejos de cualquier artificio. Una sensibilidad que marcó profundamente al indie murciano y que sigue resonando años después.
En este recorrido retrospectivo con el que Noise Box están celebrando sus 25 años de trayectoria,»Autovenganza» emerge como una de las piezas más significativas de su historia. Una canción que recuerda que el niño que fuimos nunca desaparece del todo.
Y que, tarde o temprano, siempre termina regresando para pedirnos cuentas.