Señoras y señores, pónganse cómodos y abróchense los cinturones, porque en Malpica hemos superado la ficción. Si pensaban que el cine español de posguerra, ese de alcaldes autoritarios en blanco y negro, era cosa del pasado, es que no conocen al alcalde, que gobierna en minoría con la anuencia del BNG que se pone de perfil en los plenos. Ese que, con un par de narices y sin despeinarse, ha decidido que si él dice que se corta la carretera, se corta la carretera. Y punto en boca.
Aquí no hay estudios de tráfico, ni señalización previa, ni planes de desvío. Aquí hay una orden directa y, como decía el anuncio, ¡ni chicha ni limoná! O, mejor dicho: Ajo y agua. ¿Que usted tiene que ir a trabajar? Ajo y agua. ¿Que usted es un turista que ha venido desde la otra punta de España para ver la maravilla del Faro de Nariga? Pues nada, ponga la marcha atrás y demuestre sus habilidades al volante, porque la entrada desde Mens hacia Barizo está cerrada porque al señor alcalde le ha venido en gana.
Es una estampa digna de los mejores guionistas del destape: la autoridad competente, en un despliegue de poder absoluto, se planta en el asfalto y decide que por ahí no pasa ni el tato. ¡Quién necesita burocracia teniendo un bastón de mando y una señal de «prohibido el paso» sacada de debajo de la manga!
La primera víctima, el vehiculo de Correos que tuvo que dar la vuelta
La situación, que roza lo surrealista, tiene a los vecinos y a los visitantes con la cara a cuadros. Imaginen la estampa: familias enteras, con el GPS echando humo y la ilusión de ver el atardecer en el faro, encontrándose de bruces con un bloqueo que, ni en las películas de espías de la Guerra Fría. El resultado es un desfile de coches maniobrando en medio de la nada, con conductores haciendo maniobras de rally para no despeñarse por la cuneta, mientras, imaginamos, desde el despacho consistorial se observa el caos con la calma de quien se toma un café soluble.
Porque en Malpica, la movilidad es un concepto sugerente, pero el criterio del alcalde es una verdad absoluta. Así funciona el nuevo modelo de gestión municipal: sin previo aviso, sin dar explicaciones y con la firme convicción de que, si molesta, pues que se fastidien.
Querido alcalde, el Faro de Nariga seguirá ahí, esperando a que alguien con un poco de sentido común abra el paso. Mientras tanto, nos queda el consuelo de saber que, en Malpica, el aburrimiento es imposibl, o te quedas encerrado en casa o te conviertes en un experto en conducción marcha atrás. ¡Todo sea por la gestión de autor!