Junio de 2026 ha sido el segundo más cálido y el tercero más seco en España de los últimos 65 años según la AEMET. Las lluvias en España contemplan una distribución desigual en los últimos años, donde se presenta un clima de extremos para el que las estructuras deben estar preparadas.
En este contexto la FAO prevé que la crisis alimentaria global podría agravarse de cara a 2027. Desde el Instituto de la Ingeniería de España se pone en valor la optimización del regadío como palanca clave no solo para el ahorro de agua, sino para la seguridad alimentaria del país de cara a 2027. Garantizar que España pueda seguir produciendo alimentos de forma estable pasa por modernizar el regadío a través de tres ejes fundamentales:
- Riego de precisión y digitalización. Sensores de humedad, telemetría y sistemas automatizados permiten aplicar el agua justa en el momento justo, reduciendo pérdidas.
- Energías renovables aplicadas al riego. El bombeo solar y el riego eléctrico reducen la dependencia del diésel y abaratan el coste energético del agua, uno de los factores que más encarece la producción agrícola.
- Reutilización y gestión eficiente del agua. Las aguas regeneradas y las infraestructuras fiables (evitando fugas y pérdidas en la red) son claves para que cada litro disponible rinda más en un país con recursos hídricos limitados.
Desde el Instituto de la Ingeniería de España queremos resaltar el papel fundamental de la optimización y la nueva tecnología para el futuro del regadío español.